Roberto Salas

15 meses

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Como las salvaguardias son algo temporal, hay que pensar más allá de los 15 meses que pueden durar, imaginando que no será posible mantenerlas.

La actual situación de algunos países dependientes del petróleo o de algún producto relevante tiene efectos tanto en lo fiscal, el crecimiento, y la Balanza de Pagos Internacionales (registro de entradas y salidas de dólares del país). Los mecanismos de transmisión de la economía hacen difícil que una crisis de balanza de pagos no tenga efectos en algún momento en la inflación, los salarios reales, las tasas de interés, y el crecimiento.

Las salvaguardias son una medida temporal aceptada por las regulaciones del comercio internacional cuando están justificadas, y pueden lograr objetivos puntuales en el corto plazo ayudando a equilibrar la balanza comercial (saldo entre exportaciones e importaciones) de un país a costa de algunos sacrificios.

Entonces, la decisión tomada no es una locura, pero lo relevante es hacerlo bien, mirando hacia adelante, y ganar tiempo mientras se implementan soluciones más permanentes que permitan adaptar la economía a un nuevo contexto.

Una balanza comercial deficitaria significa que el país está gastando más (dólares) de lo que genera. Cuando los flujos financieros y de capitales son suficientes para compensarlos, el saldo final de la balanza de pagos puede aún ser positiva y aumentar las reservas de divisas.

Pero es importante saber lo que está detrás de esto en el contexto local, de un país dolarizado; y global, con el mundo desacelerado y el dólar fortalecido. Esto último es malo para el Ecuador al no tener flexibilidad en el manejo del tipo de cambio y, por lo tanto, el ajuste se debe dar por menor crecimiento.

De hecho, el gasto de gobierno ya tiene una contracción de 1 400 millones de dólares por los menores ingresos petroleros al Fisco en este año, que incide directamente en el cálculo del crecimiento de la economía.

Para evitar una recesión, como ocurre hoy en Brasil y Argentina, guardando las diferencias, el Gobierno está tratando de compensar importaciones que no se podrían pagar por falta de liquidez, con mayor producción nacional, cambio de hábitos de consumo, tratar de mantener su nivel de inversión con créditos internacionales, y eventualmente menores subsidios (al gas). Lo que algunos analistas tratamos de decir es que esto es insuficiente. No habrá un cambio estructural en la producción nacional por circunstancias temporales, los hábitos de consumo no cambian fácilmente a la fuerza, el endeudamiento tiene límite, y la eliminación del subsidio al gas por las cocinas de inducción tiene aún incertidumbres.

Es necesaria una estrategia más efectiva y completa con medidas que consideren el orden y el plazo de sus efectos.

Algunas de ellas las describiremos en un próximo artículo.

Roberto Salas G. / rsalas@elcomercio.org