Martín Dassum

Y ahora…. ¿a quién le voy?

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Columnista invitado

Nuestra selección no clasifico al mundial en Rusia, por lo que me toca elegir a que equipo apoyar en esta contienda deportiva. Me gusta la selección de nuestros hermanos colombianos y evidentemente, las de mayores logros, como la de Brasil, Alemania y Argentina. Viví en Costa Rica y tengo buenos amigos en Centroamérica, la decisión está difícil.

Los ecuatorianos a través de la historia hemos tenido referentes. Personas que por derecho propio admiramos y apoyamos y que la mayoría recalcamos por el impacto positivo en la comunidad nacional e internacional.

Innegable, en el área deportiva, los logros que nuestra selección de futbol y de algunos de los equipos de primera división. Deportistas que han dejado el nombre del país en alto como Jorge Arroyo, Maribel Caicedo, Samantha Arévalo, Andrés Chocho, nuestras grandes raquetas, Segura y Gómez. En el ciclismo hoy, Richard Carapaz y sin duda Jefferson Pérez nuestro medallista olímpico.

En las artes, música y literatura, Oswaldo Guayasamín, Mesías Maiguashca, Julio Jaramillo y escritores de la talla de José de la Cuadra, Jorge Icaza, Nelson Estupiñan Bass como muchos otros.

Algunos de ellos muy atildados en la derecha y otros revolucionarios y de corte izquierdista como nuestro destacado pintor.

En todos los casos como ecuatoriano, así como, la mayoría de mis compatriotas, me siento orgulloso y representado por tan nutrido grupo de personas. Ninguno de ellos defendió ni defiende la miseria, la dictadura, la trampa, la corrupción y la delincuencia.

Enaltecer las virtudes del comandante Chávez, aplaudir el modelo venezolano y solicitar respeto por Maduro, no puede encontrar respaldo de la ciudadanía ecuatoriana, tampoco puede aglutinarnos en un frente de apoyo nacional y peor aún podemos respaldar que esta ideología sea nuestra carta de presentación en la Asamblea de la ONU.

Hace poco menos de doce años el Ecuador escogió el camino de la mentira, el “caretuquismo” y la corrupción, probablemente sin saberlo aunque, para algunos era evidente.

Pocos meses antes de este desatino electoral, nos encontrábamos vitoreando a la selección por su actuación en el Mundial de Alemania 2006. La suspicacia de Agustín Delgado, la disciplina y corazón del Quinito Méndez, la férrea defensa con Iván Hurtado y Ulises de la Cruz y la organización de nuestros jugadores, quienes destacaron sus habilidades trabajadas con esfuerzo y bien dirigidas por Fernando Suárez , provoco una actuación que nos enorgulleció y que la celebramos por mucho tiempo. Llegamos a octavos de final, un tiro ejecutado con precisión por David Beckham, al que no llego el Conde Mora, nos desclasificó.

En esta ocasión le voy a Colombia en lo deportivo y a Honduras en lo diplomático.