Sebastián Mantilla

La gestión de riesgos

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El terremoto que acaba de afectar a varias localidades de la Costa del Ecuador, a más de convertirse en uno de los peores desastres que ha sufrido nuestro país en décadas, ha mostrado también el nivel de preparación de las diferentes instancias del Estado frente a este tipo de amenazas.

Y aunque la ayuda comienza a llegar, llama la atención el tiempo que han tomado las diferentes dependencias del Gobierno central en reaccionar. En este tipo de desastres el factor tiempo es fundamental. Y en el caso de las poblaciones que fueron las más afectadas, como Pedernales, la ayuda llegó al día siguiente.

Pese a que existe una Secretaría Nacional de Riegos, así como Comités de Operaciones de Emergencia (COE) a nivel nacional, provincial y cantonal, estos brillaron por su ausencia. La fatídica noche del sábado 16 de abril lo único que pudimos apreciar, a más de la ausencia casi absoluta de información, fueron las declaraciones del Vicepresidente de la República.

Cuando se presenta este tipo de desastres naturales, lo lógico es que se pongan en funcionamiento no solo los Comités de Operaciones de Emergencia sino una serie de procedimientos técnicos: sistemas de alerta temprana, planes de contingencia y, en especial, protocolos que permitan la adecuada coordinación e intervención institucional.

¿Cuáles fueron entonces los sistemas de alerta temprana, planes de contingencia y protocolos que se aplicaron luego del terremoto? ¿Por qué la ayuda llegó a Pedernales al día siguiente? ¿Por qué no se dispuso la noche del desastre el envío de rescatistas, personal de la Policía, FF.AA. y demás contingente preparado para desastres naturales?

Hace unos meses, justo cuando inició la erupción del volcán Cotopaxi, se pudo también apreciar la falta de preparación de los diferentes niveles de Gobierno para enfrentar este tipo de amenazas.

En el caso del terremoto del fin de semana, el daño está hecho. Se han perdido valiosas vidas humanas. Sin embargo, muchas se hubiesen evitado si hubiese existido una atención oportuna.

Resulta irónico escuchar al Presidente de la República cuando ratifica que, frente a la dimensión del terremoto, ya se han transferido cerca USD 47 millones y que podrían llegar otros USD 600 millones de organismos multilaterales. Me pregunto, al igual que muchos ecuatorianos, ¿por qué el Gobierno nacional no cuenta con un fondo para la atención de desastres naturales? ¿La solución es entonces endeudarse aún más? ¿Y qué pasa si esos créditos que habla el Presidente no llegan y se demoran? ¿Cuál es la respuesta que van a dar a los cientos de afectados?

Aunque en este momento debemos pensar en estar unidos y ver cómo podemos ayudar a nuestros hermanos afectados por el terremoto, si es necesario pedir cuentas a las diferentes instancias del Estado por su incapacidad para atender de manera pronta y oportuna a los afectados.

smantilla@elcomercio.org