Benjamín Rosales

Reajustes económicos y políticos

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A inicios de enero el Ministro de Finanzas anunció un recorte al presupuesto gubernamental del 2015 de cerca de USD 1 400 millones. Considerando que la baja del precio del petróleo en los últimos meses es drástica y que el presupuesto inicial ya tenía un déficit de más de 8 000 millones, este reajuste de apenas 4%, es mínimo. Los nuevos créditos chinos, anunciados luego del viaje presidencial, superan USD 7 500 millones y servirían para cubrir parte del déficit. Esto sería suficiente si el precio del petróleo se recupera al nivel considerado en el presupuesto de USD 79 por barril, algo improbable.

Nadie puede predecir el comportamiento del precio del crudo, ni siquiera en un futuro cercano. Sin embargo, analistas internacionales consideran que el aumento de la producción de petróleo con base a nuevas tecnologías de extracción de esquistos y el menor crecimiento del consumo por la desaceleración económica en Europa y China son las razones de la baja, y que esas circunstancias no variarán en los próximos meses. De ser eso cierto, es posible que precios bajos, ojalá no tanto como los actuales debajo de USD 50 el barril para el WTI, continúen a lo largo de todo el 2015, e incluso en años venideros.

Es penoso que el Gobierno no haya hecho previsiones de fondos para utilizarlos cuando los precios bajaran. Los ingresos extraordinarios no alcanzaron a cubrir las inversiones realizadas y el aumento del gasto corriente puesto que la deuda pública creció en estos años de bonanza. Ahora es necesario ser austeros y pragmáticos. Hay que prever que es posible que el ingreso petrolero se mantenga bajo varios años, como ya sucedió en el pasado. De ahí la necesidad de hacer mayores reajustes en gastos e inversiones, más aún si en los años venideros se deberá pagar créditos utilizados ahora para tapar el bache financiero.

Pero la caída del precio del petróleo afecta no solo a las arcas fiscales, sino a la balanza comercial, y si eso no se corrige a mediano plazo se pone en riesgo la dolarización. El uso de esa moneda en los últimos 15 años ha permitido que muchos ecuatorianos accedan a crédito a largo plazo, tengan estabilidad económica y mejoren el bienestar familiar, por lo que su aceptación es generalizada. Para mantener el sistema se debe impulsar el aumento y diversificación de exportaciones no petroleras.

Ecuador tiene muchos recursos agroindustriales, turísticos y mineros, pero hay que crear las condiciones para incentivar la inversión que genere más producción, trabajo e ingresos. El Gobierno debe establecer diálogos con gremios empresariales y organizaciones sociales que busquen alcanzar ese objetivo. Los ambientalistas debemos vigilar que la explotación de recursos se haga con mínima afectación a la naturaleza, pero reconociendo la necesidad de desarrollo. No es posible mayor bienestar para todos sin aprovechar la riqueza que la naturaleza nos dado.

Benjamín Rosales V. / brosales@elcomercio.org