Susana Cordero de Espinosa

Revolución infamante

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Al oír a nuestras revolucionarias/os proclamarse hermanas de castros, maduros, ortegas y otras pajas, ¿cómo no recordar la historia de la vicepresidenta del nuevo somocismo, doña Chayito, con el secreto a voces que la mantiene en el poder? 1998: “Zoilamérica Narváez, hija de Murillo, acusó a su padrastro Ortega de haberla violado repetidamente. Para ayudar a su marido (no, a su hija, ¡cómo se imaginan!), doña Chayo contó: “me ha avergonzado terriblemente que a una persona con un currículo intachable (al DOrtega de sus desvelos) se le pretendiera destruir; y que fuese mi propia hija la que por esa obsesión y ese enamoramiento enfermizo con el poder quisiera destruirle, cuando no vio satisfecha su ambición”. La jueza a cargo…, desestimó la denuncia de la hija. Así, no más. Dora María Téllez, inteligente excomandante sandinista, hoy opositora de Ortega’s, comenta: “Con la denuncia por violación de Zoilamérica, Rosario respalda a Ortega, lo que le da un enorme poder frente a él, además de una gran cuenta por cobrar. Es una factura carísima para Ortega”. Hoy ellos son presidente y vicepresidenta de Nicaragua, ¿o al contrario? Y por aquí, los/as que sabemos proclaman su fraternidad con estos sublimes somozas y maduros, en nombre de su revolución, que ¿‘qué mismo’ es? ¡Salud, hermanos!

¿Y cómo se sentirán, cada unito y otrita de los 74, en las reuniones asamblearias en que se juntan, no para hablar, discutir ni entender, sino para mentir? ¡Pregunta inútil!: los borregos no piensan; viven la virtud revolucionaria de ir tras la voz del rabadán… Si mienten, acatan; si dicen, obedecen; si votan, cumplen: un clic y todito decidido. Por el esfuerzo y la gloria consiguiente, los ecuatorianos les pagamos como quince salarios básicos al mes. Todos/as muertos de ganas de vivir como ricos; si no, ¿por qué molestarse en robar, en defender qué?...

Nosotros, pobres, preguntando, incapaces de imaginar la dicha de los susodichos. ¿Quién informó tan a tiempo a ministros, secretarios, directores/as, y a toda la ralea de ladrones, de que se apuren volando? ¿Por qué los ‘revolú’ aparentan abrir la justicia contra vidrios y cía., si fiscal, abogados y jueces les están sometidos? Hasta aquí el tongo, porque si el vidrio se rompe, cae el protegido de Bruxelles, etimológicamente ‘lugar ubicado en un pantano’, donde él se solaza en su ira, depósito de lo que vivimos: el Ecuador empantanado diez años, y los 74 y más cerebros, felices, lavados, obstruidos y obsecuentes, opacos.

¡Qué bien viene aquí un recurso de nuestra habla del que nos enorgullecíamos, y que hoy nos avergüenza: todo dieron diciendo, dieron haciendo, advirtiendo, poniendo, mintiendo: ellitos y ellitas, revolucionarios, solo reciben y acatan reglas pantanosas. Y capayas y polits y demás regresados o por volver, y trapiños y rivas.

Presidente Moreno, ¡adelante! ¡No se deje vencer!: le apoyamos en sus desvelos. Cuídese, se lo pedimos de corazón. ¡Pongámonos las pilas, presidente!