León Roldós

¿Cuánto es lo adeudado?

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La pregunta es referente a lo que el sector público ecuatoriano debe a terceros y se debe entre entidades del mismo sector público.

Tantas exclusiones y luego inclusiones de deuda, para que no aparezcan sus registros sino cuando vaya a pagarse, de ser el caso, piruetas financieras, que hace difícil que se sepa la real deuda. Quizás pueda conocerse lo que está anotado, ¿y lo que no lo está?

La impresión es que se toma recursos de donde exista para lo que se requiera pagar en la coyuntura, bajo diversos procedimientos. Alguien decía que se podría parecer a quien cree que tiene saldo para girar, pero no lo tiene anotado, y ahí viene el apuro de obtener los recursos para girar, cuando lo requiera.

Estando el Presidente Correa a 49 días de concluir su período, ¿qué va a pasar con los miles de millones que debe su gobierno y las entidades que le son vinculadas?

Nadie quiere que las deudas queden para los que vengan después. Esto podría “generar oferta/demanda” de giro o pago. Sólo como favor, ingenuamente. Pensando con malicia, bajo tarifa.
Un problema es el de “obligaciones” de pago sin facturar. De no haber prueba fehaciente que lo comprado o la prestación de servicio debe facturarse –por el acreedor- y pagar por la entidad de gobierno, lo más probable es que luego se niegue la deuda. ¿Y por qué no se factura?, porque hay varias entidades que pre-avisan que sólo se debe facturar cuando haya capacidad de pago, lo que se haría saber al acreedor.

Las deudas entre entidades del Estado no se contabilizan como tal.

Lo más grave podría ser la tentación de pagar deudas internas, también remuneraciones y pensiones, con moneda electrónica y que para este fin se reforme la normativa que depende de la Junta de Política y Regulación Monetaria, en el sentido de que se considere como respaldo líquido no sólo a la moneda real, sino también a títulos valores de muy corto plazo que reciba el Banco Central –usualmente se sustituyen por similares- obligándole luego a los bancos privados que acepten ese dinero electrónico como dinero real.

Un respaldo de papeles, no dinero real, y su obligatoriedad de que los bancos privados lo reciban, lo que significaría canjear la moneda electrónica en dinero real, no es que solo afectaría a los depositantes de los bancos, dueños de sus depósitos, sino que afectaría a la dolarización, a la cual para nada hay que ponerla en riesgo, porque llevaría a que falten dólares.

Aspiro que prime la sensatez y que se mantengan tres principios en la moneda electrónica: que sólo se emita contra dólares reales, que para nada se reciba como respaldo títulos valores y que no sea obligatorio recibirla, ni para personas, ni para entidades financieras.