Pablo Ortiz García

Hogaño y antaño

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Hogaño: El Gran Elector decidió que unas reformas a la Constitución debían efectuarse vía enmiendas sin que sean consultadas al pueblo que aprobó la Carta Magna. Para esta maniobra se contó con la complicidad de los súbditos de la Asamblea Nacional y de la Corte Constitucional. Posteriormente resolvió que en las enmiendas había que incluir una disposición transitoria, y sin chistar ni realizar trámite alguno, los “obsecuentes recaderos” del gobernante obedecieron. ¿Qué busca con estas reformas constitucionales el economista Correa? ¿Impunidad? ¿Inmunidad?

Las reformas constitucionales fueron aprobadas por los asambleístas ante su sumisión al Poder Ejecutivo. De esta manera, el Gran Elector, que no podría ser nuevamente candidato a la Presidencia de la República, ha insinuado el nombre de varios miembros de su partido político para que se presenten como un sucesor “manualito”. El delfín, en caso de que ganara las elecciones, le “cuidaría” el puesto durante los cuatro años que dure en su mandato; luego de lo cual, “devolvería” la banda presidencial a Correa quien continuaría con sus políticas que han alejado a Ecuador de los mercados internacionales.

Antaño: en mayo de 1865, concluido el primer mandato de García Moreno (personaje de la historia ecuatoriana del que Correa ha tomado ciertas actitudes y prácticas políticas), sostuvo que “sería casi un acto de herejía contra el país, dejar el campo electoral abandonado a merced de los conspiradores” (¿se asemeja?), por lo que designó a Jerónimo Carrión como candidato a que lo suceda en la primera magistratura. Hernán Rodríguez Castelo, en la biografía sobre García Moreno, escribió que “cuidaba de las próximas elecciones presidenciales, de las que o esperaba la continuidad de la reconstrucción del país o temía que se la deshiciese”… ¡me recuerda a alguien! Carrión ganó en las urnas, y tiempo después fue derrocado con la “colaboración” de García Moreno cuando se dio cuenta que no “le obedecía”. Julio Zaldumbide, diputado en 1865, en una carta pública escribió que García Moreno ha tenido gran “audacia en infringir la ley”. ¡Se repite la historia! ¡Otra coincidencia!

Hogaño: pero así como en la historia de Ecuador hay antecedentes de que se “hereda” la Presidencia de la República, en otro continente ocurrió lo mismo: Putin, una vez concluido su primer mandato, designó como su sucesor a Dmitri Medvédev, quien nombró a Putin como primer ministro. Finalizado su mandato, este traspasó la Presidencia de Rusia a Putin... y ya sabemos cuál ha sido la obra del zar del siglo XXI.

¿Se repetirá la historia en Ecuador? Antaño, un presidente resolvió designar un sucesor. Hogaño, estamos frente a una alternativa similar propuesta por un grupúsculo de políticos en el gobierno, engolosinado con el poder.

poritz@elcomercio.org