Alberto Molina Flores

Chivo expiatorio

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El origen de esta expresión lo encontramos en un ritual que practicaban los antiguos judíos para celebrar el Día de la Expiación. Consistía en elegir a dos machos cabríos (chivos) y mediante el azar designar a uno de los animales para sacrificarlo a Yahveh con todos los honores; con su sangre se rociaba el Propiciatorio (el arca de la alianza). En cambio sobre el otro chivo, llamado Azazel, recaía la culpa de todos los pecados. Se realizaba una ceremonia en la que el rabino ponía sus manos sobre la cabeza del animal, traspasando así la culpa del pueblo a este, para luego llevarlo al desierto y ser abandonado allí; además, era apedreado. Así podría considerarse (para los creyentes) que el sacrificio elimina, borra y limpia el pecado.

Ahora se señala como chivo expiatorio a una persona que carga con la culpa de algo que ha sucedido cuando, en realidad, la responsabilidad debería recaer sobre una o más personas, pudiendo incluso suceder que dicho individuo ni siquiera haya participado en el acto que se le acusa y sea inocente.

Eso le ha sucedido al Calm. Freddy García, hasta hace pocos días director de la seguridad social militar, por cumplir su responsabilidad, con lealtad y firmeza. Ha defendido con celo el patrimonio del Issfa, ahora gravemente amenazado. El ministro de Defensa, presidente del Consejo Directivo, Arq. Fernando Cordero, en una actitud impropia para quien preside un organismo que vela por el bienestar de más de 200 000 ciudadanos, en lugar de defender el organismo que preside y sus legítimos intereses, insólitamente, está en su contra.

En sus reiterados agravios en contra de destacados miembros de las FF.AA. y abanderándose de la arbitraria decisión del Gobierno, Cordero ha tomado el fácil atajo, echarle la culpa al Calm. García: “Hay un solo responsable: el director ejecutivo del Issfa, el contraalmirante Freddy García, hasta ayer director ejecutivo, ha sido ya sustituido (...)”.

“El señor director ejecutivo tenía en sus manos ese arreglo, pero, mal asesorado, obstinado, vaya usted a saber qué más en la mente y en la acción de este funcionario público; él nos dijo más de una vez que iba a litigar con el Procurador, que iba a contradecirle al Procurador, que iba a demandarle al Procurador, no ha pasado absolutamente nada de eso”.

Cordero, a través del vocero del Ministerio de Defensa, anunció que “sustituyó” al Director del Issfa refiriéndose despectivamente como “el Sr. Freddy García”. En primer lugar, de acuerdo con la Ley del Issfa, designar o remover al director general es potestad del Consejo Directivo. Y, en segundo lugar, Cordero lleva año y medio de ministro y aún no conoce que los militares tienen grados. Freddy García es contraalmirante y las decisiones dentro del Issfa las toma el Directorio.

Al posesionarse como ministro de Defensa, el Arq. Cordero declaró “que no sabe nada de militares”. Al parecer, sigue igual.


Columnista invitado