Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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1. ¿Qué opina de la ley que anunció el Presidente para fomentar la inversión extranjera?

El tratamiento a la inversión privada, nacional o extranjera debe ser igual. El principio de generalidad tributaria debe ser el marco que cobije la forma como concibe el Estado a las iniciativas privadas. Ese debería ser el gran telón de fondo de las llamadas Asociaciones Público-Privadas, que no son ni pueden ser otra cosa que el marco general de la política económica mixta de mercado.

Es posible que, en ciertos campos muy específicos, en los cuales las condiciones tecnológicas o de requerimiento intenso de capital, con período largos de ejecución y recuperación de la inversión, sea necesario un sello especial de reparto particular, pero equitativo de beneficios que, sin la menor duda debe ser muy preciso y definido.

De cualquier manera, estos tratamientos especiales (que por lo mismo deben ser excepcionales) tienen que ser temporales, con objetivos perfectamente cuantificables en términos de generación de empleo, producción, exportaciones, transferencia tecnológica, que justifiquen el sacrificio que asume la sociedad para volver atractivos a este tipo de inversiones. Si se trata de productos no renovables, las características deben precautelar una explotación racional sin poner en riesgo el potencial de explotación de los reservorios y bajo normas de cuidado ambiental muy estrictas. Y todo esto debe enmarcarse en un cuadro de política económica estable, predecible, que mire el largo plazo y no la coyuntura.

2. ¿Qué expectativas tiene de los nuevos anuncios en el área de Hidrocarburos, ventas spot y nuevos precios del petróleo e inversión en la Refinería del Pacífico?

Se aprecia una recomposición de la política petrolera. Están más claros los roles del estado y las empresas privadas. Se aprecia una mejor manera de defender el interés público sin perder la compatibilidad con el privado.

Los ciclos económicos volvieron a demostrar la relatividad de las normas contractuales, que fueron desdeñadas durante el gobierno anterior. Ahora, las conveniencias son contrarias a los parámetros teóricos con los cuales se confeccionó la política seudo nacionalista de la década política que terminó, que podría ser calificada de mejor forma como “opaca” y poco consistente con los intereses de la sociedad.

El país no pudo mejorar la producción en este período. Incluso perdió algunas decenas de miles de barriles diarios con daños al ingreso nacional en una etapa de exuberancia de los precios de los hidrocarburos. Ahora se habla de llevar la producción a una cota de 700 000 barriles diarios. Ojalá se lo consiga, pues hasta la fecha los datos de estos últimos meses no acompañan esa previsión. Aún más, la producción del ITT, que llegó a 50 000 barriles por día, sólo ha servido para compensar la caída de los campos maduros. Y en ese sentido, la nueva mezcla de crudo arroja una producción de características más pesadas y de menor valor en el mercado.

La utilización de ventas spot sirve para evaluar la conveniencia de los términos convenidos en los contratos de mayor plazo. De ahí que, el retorno a este procedimiento es una decisión que ayuda a defender las mejores condiciones en las cuales el Estado puede ejecutar la política de comercialización internacional del petróleo.

Respecto de la Refinería del Pacifico se puede decir que, si ella se la construye con capitales privados, sin ninguna garantía ni subsidio por parte del Estado, el país podría recuperar una parte del monto fenomenalmente alto que invirtió ahí, que incluso se presume encubre sobreprecios que sirvieron para concretar actos corruptos de empresarios privados y funcionarios púbicos.
3.- ¿Qué le parece la decisión del gobierno peruano y el grupo de Lima de revocar la invitación a Nicolás Maduro?

Correcta. Se podría decir también un poco tardía, pero oportuna por la trascendencia del tipo de evento del cual se le excluye. La indolencia de los gobiernos latinoamericanos frente a la catástrofe humanitaria y el rompimiento del sistema democrático, les convirtió en cómplices y encubridores de tanta ignominia. Finalmente, ante tantas evidencias desafiantes de los principios democráticos y el continuado abuso de los derechos humanos, este grupo importante y representativo de países regionales por fin emitió una resolución que se inscribe en el cumplimiento de los compromisos internacionales de defensa de la democracia y de preservación de los derechos humanos.

En Venezuela hace buen rato que dejó de existir la democracia, a pesar de lo cual la OEA ha sido incapaz de aplicar las normas de la Carta Democrática. Ha sido la Secretaría General de este período la encargada de salvar su nombre, luego de que la anterior fue incapaz de responder a sus obligaciones, cuando posiblemente todavía existía un espacio para la corrección de este rumbo depredador, que ha terminado estableciendo una sociedad pordiosera en lo que era antes un país de reconocida riqueza.

La excusa de defender la soberanía para no castigar a este régimen tropieza con los principios supra nacionales que gobiernan la defensa de los derechos del ser humano. El Ecuador fue, hasta el año 2006 un abanderado de estos fundamentos, que los perdió en los vericuetos políticos en los que buscó cobijarse con sus amigos del casi desaparecido Alba. Es hora que se reencuentre con su historia y abandone este comportamiento, que no sólo le coloca en un espacio entre los países incoherentes, desprestigiados, sino que además le hace daño a sus propios intereses, que deberían ser los que le condicionan su política exterior.