Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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1.- ¿Cómo calibrar el impacto en la economía nacional y los niveles de deuda de la sobre estimación de los proyectos hidroeléctricos en relación a la demanda nacional?

Durante muchos años el país debió lidiar con una infraestructura energética incapaz de ofrecer una atención adecuada, segura, estable y económica. Ocasionó más de un dolor de cabeza a varios gobiernos, cuyas decisiones emergentes llegaron a multiplicar la generación térmica e incluso a importar energía onerosa.

Se introdujo el cambio horario como un elemento contribuyente al ahorro del consumo, tal como ocurre en muchos países del mundo. La medida no fue entendida ni bien recibida y sucumbió por la fuerza de una oposición recalcitrante que no apreció los beneficios en el corto período de su aplicación.

Los organismos multilaterales excluyeron de sus prioridades a este tipo de proyectos. La CAF llegó a mencionar que no era necesario llevar adelante inversiones en hidroeléctricas a sabiendas de la existencia de excedentes en los países vecinos. De este modo se perdió tiempo precioso y malgastaron muchos recursos al tener que pagar tarifas muy caras a generadores térmicos así como por las importaciones.

En la actualidad, como bien lo señaló EL COMERCIO, existe “teóricamente” una capacidad instalada de oferta eléctrica que podría representar hasta el doble de la demanda actual. La noticia en si misma es muy buena, aunque el excedente podría calificarse de desproporcionado. De lo que no tenemos certeza es si esa capacidad es posible conseguirla y sostenerla, a lo que se une la aprensión sobre la calidad técnica de los equipos utilizados.

A lo anterior se añaden serios indicios de sobre costos en la construcción de algunas plantas (con la consecuente deuda no sustentada), que deberán ser esclarecidos mediante los procedimientos administrativos y legales pertinentes. En ese plano, los potenciales beneficios derivados de estas obras de infraestructura pueden encontrarse mediatizados por estos posibles hechos delictivos.

De cualquier manera, si existe ese excedente, el ministerio pertinente y los organismos públicos dedicados a esta actividad deberían buscar compradores externos que utilicen esa capacidad ociosa para recuperar de un forma más eficiente los invertido y contribuir a la prometida reducción de las tarifas nacionales. En resumen, el cuadro ofrece un buen aspecto, pero más allá de la epidermis, aparecen cuestionamientos de fondo que merecen su esclarecimiento.

2.- Se habla de un veto parcial al proyecto urgente en materia económica, en atención a los cambios que formuló la Asamblea. ¿Usted qué opina?

Al momento que escribo esta nota, jueves 7, todavía no se conoce la decisión del Ejecutivo. Después de leer el articulado aprobado por la Asamblea, en mi opinión lo más aconsejable sería un veto total por parte del Ejecutivo.

Además de los problemas conceptuales iniciales, las modificaciones introducidas lo vuelven más incoherente e inconsistente con las premisas básicas que requiere la modificación de la política económica para restablecer, con algún grado aceptable de confianza , la dinámica en la inversión privada.

3.- ¿Cómo debe sustentarse el proyecto de dinero electrónico. Puede funcionar en las actuales circunstancias?

Sigue siendo una amenaza para la dolarización. El mantenimiento de este mal definido mecanismo de pago como monopolio de un banco central que no puede emitir dinero ni multiplicarlo, no tiene cabida ni puede ser técnicamente sustentado.

Es más, la mejor forma de probar su utilidad sería ofrecer el servicio de manera voluntaria. Así se mide la utilidad apreciada por los agentes económicos en el mejoramiento de la funcionalidad del mercado monetario. Al imponerlo, como se ha pretendido de diversas maneras, se reconoce la inutilidad del mismo, salvo para el potencial financiamiento del déficit fiscal, que es la razón de su existencia.

4.- El Presidente dice que se ha recuperado la economía, ¿Qué falta?

El 2017 va a terminar en mejores condiciones que el anterior. Eso se aprecia en algunos indicadores. Sin embargo, la pregunta de fondo se refiere a la posibilidad de sostener esta tendencia, y la respuesta lamentablemente no camina por ese sendero.

Se produjo un rebote limitado, con algunos cuestionamientos muy claros y precisos (especialmente hechos por Cordes Opina) sobre la consistencia de ciertos datos macroeconómicos, debido al enorme influjo proveniente del endeudamiento público que llevó a un mejoramiento de la demanda interna, cuya contracción fue evidente en los años 2015 y 2016, precisamente por la macanuda brecha creada en las cuentas externas.

Existen dos nudos gordianos que todavía no encuentran un camino de solución: el estrangulamiento financiero y la perdida de competitividad. Mientras persistan, la posibilidad de recuperar la dinámica económica será muy baja o inexistente. Mantener la vía del endeudamiento sólo ofrece un horizonte más complejo, que a corto plazo anestesia a la sociedad.

5.- ¿Qué opinión tiene de la evaluación que ha efectuado la misión del Fondo Monetario?

Merece atención aún cuando es muy general, pero tendré una apreciación más precisa cuando conozca el contenido del informe cuya circulación prohibió el gobierno anterior y que corresponde al 2016, así como el que se derive del trabajo que iniciarán en los primeros meses del 2018.

El FMI deberá verificar la consistencia de los indicadores macroeconómicos.