Marco Arauz

'Los más ricos' y el IESS

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El presidente Rafael Correa no necesita, como su Presidenta de la Asamblea Nacional, citar los versos de la canción revolucionaria ‘Que la tortilla se vuelva’ para promover la revancha social. Respecto del servicio médico en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), anunció hace varios días que quienes más dinero tengan no podrán ser derivados a centros médicos privados. La decisión es que los pobres vayan al sector privado y los más ricos al IESS, sentenció.

Todos sabemos que detrás de la frase hay un sentido de condena, pues ser tratado en el IESS no equivale a ser enviado ni al cielo ni al purgatorio, desde el mismo momento de hacer la cita telefónica en busca de un turno. Seguramente los insuperables y recurrentes problemas en la cobertura y en el servicio del Seguro Social también deben ser endosados a quienes generan los mayores aportes para su funcionamiento.

La idea detrás de la decisión es que quienes tienen servicio médico privado no utilicen el servicio médico del IESS. Pero se olvida que quienes contratan una cobertura privada lo hacen porque el servicio público por el cual pagan en calidad de aportantes obligatorios es malo. Lo normal sería que las coberturas médicas del IESS, por las cuales aportan tanto los empleados como los empleadores, tuvieran un mínimo de calidad y de eficiencia.

Dado que la realidad es distinta y que las personas que más ingresos tienen pagan dos servicios médicos, al menos debieran tener el derecho de escoger cuál de los dos utilizan. Y que cuando decidan utilizar el del IESS, no sean discriminados. Hay un principio de universalización y de no discriminación que debe ser respetado incluso para ‘los más ricos’. Ellos tienen derecho a un servicio, desde luego no mejor, pero sí igual que el resto de afiliados. Asimismo, hay enfermedades que no son cubiertas por los seguros privados y que sí pueden ser tratadas en el IESS.

Ahora el Seguro Social estudia un modelo para evitar las distorsiones que seguramente se han dado, pues el sistema de derivaciones a clínicas privadas dejaba un amplio espacio de discrecionalidad para posibles abusos. La pregunta que todavía queda abierta es si el foco del problema son las derivaciones o el mal funcionamiento del modelo y del servicio médico del IESS.

Como fuera, las reglas de juego cambiarán desde el 2015 y funcionará un sistema en el que también jugarán factores como la zona donde vive el paciente, su número de aportaciones, el número de derivaciones previas y el costo de las mismas. El nivel de ingresos al que se refirió Correa será la quinta variable, y el presidente del Directorio del IESS, Hugo Villacrés, asegura que no tendrá un peso decisivo.

Pero ya se sabe el camino que toman las cosas, incluso en entes ‘autónomos’, cuando parten de una disposición presidencial que, además, se basa en la revancha.