Roberto Salas

Nuestro legado

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Columnista invitado

Esta generación tiene una gran responsabilidad en cuanto a la solución del calentamiento global. Las acciones que se ejecuten ahora tendrán una influencia enorme e irreversible en la capacidad del planeta de ofrecer un hábitat saludable a las personas que estarán viviendo en 30 años más.

La misión de esta generación es “Parar el calentamiento global logrando un aumento máximo de temperatura de 2 grados Celsius respecto a la era preindustrial”. Consolidarlo como una prioridad es vital. He aquí algunos obstáculos y cómo resolverlos.

-Falta la convicción de que existe realmente una amenaza terrible. Para muchos, el cambio climático es un ciclo natural.

Pero la comunidad científica ha advertido que este ciclo ha sido afectado por la intervención del ser humano con la revolución industrial y la deforestación en el llamado antropogeno. Las nuevas tecnologías industriales han traído grandes beneficios, pero no se han hecho cargo de todos sus costos, como las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero.

- Problemas más inminentes. Crisis como el zika o la recesión son más urgentes, por ahora. Además, el calentamiento global no afecta con la misma intensidad a todos. Sin embargo, el riesgo es global y sistémico y termina afectando a todos casi por igual. Tener un enfoque de corto y largo plazos es clave en las capacidades de gestores y líderes de hoy.

- Falta de conciencia del largo plazo. No hemos sido educados para pensar en el largo plazo. Por eso, es necesario que las instituciones involucradas generen sentido de urgencia mostrando con crudeza cómo sería el mundo sin acciones y hábitos distintos.

- Los compromisos políticos son necesarios pero insuficientes. Sin la capacidad de ejecución por parte de las empresas y la sociedad civil, todo sería en vano. Se deben implementar políticas, regulaciones, incentivos, que empujen hacia una economía baja en carbono.

-Los mercados para incentivar la captura de carbono han fallado. Los esfuerzos anteriores no estaban basados en compromisos vinculantes de las naciones, y no se incorporaron fondos ni regulaciones para incentivar el crecimiento de un mercado de créditos o bonos carbono. En los próximos dos a tres años, esto va a cambiar por los compromisos recientes, una vez superados los celos de países emergentes sobre los desarrollados.

Mas allá de los gobiernos y las empresas, la sociedad civil, los medios de comunicación y las universidades deben asumir roles proactivos. Pero el cambio más relevante, está en que cada persona haga un cambio consciente en sus hábitos y actitudes.
Demostrar proactividad individual nos permitirá ser reconocidos por nuestra descendencia por haber hecho nuestra parte de forma responsable. Ese es nuestro legado, respetar la dignidad de las próximas generaciones.