Pablo Ortiz García

New York, New York

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En la sabatina 444, el Presidente de la República sostuvo que los aviones presidenciales no son “suyos” (pero sí hace actos de señor y dueño). Que las dos naves transportan 12 y 13 pasajeros. Por lo que las pueden abordar 25 amigos del gobernante.

Pues bien, el viernes pasado “aterrizó” el Decreto por el cual se designa la “comitiva oficial” que acompañó al economista Correa a Nueva York. Si son dos decenas de viajeros, ¿se utilizaron las dos naves presidenciales, o fletaron un avión de Tame? Sea como fuere, unos “dolaritos” más a cargo de los escuálidos recursos públicos, ¡qué importa, si no hay fiscalización!
Según el Decreto 793, de septiembre 24 de 2015, la delegación fue de 20 personas. Pero a las reuniones plenarias de la Asamblea General de las Naciones Unidas solo ingresan, por cada país, seis individuos. Ni el Papa, ni Obama, ni Putin, etc., pueden romper con esa norma que se aplica a rajatabla; entonces, ¿para qué acompañó tanta gente al Presidente?
¿Quiénes fueron con el Mandatario? Los ministros de Sectores Estratégicos, de Desarrollo Social, de Desarrollo Urbano, de Transporte, de Minería; el Secretario de la Administración Pública, el Secretario de Planificación, el Director del Instituto de Estadísticas y los dos ministros de Relaciones Exteriores, entre otros. Es decir, pasearon en la meca del capitalismo, sistema que desprecian. ¿Acaso alguno de estos funcionarios se reunió con autoridades similares de otros países o de EE.UU.? ¡Claro que no!

Además de estos importantes funcionarios se incluyó al embajador Arízaga. Esto hay que entender como premio a su buen comportamiento y sumisión, ya que él, siendo Viceministro de Relaciones Exteriores, debió ocupar el cargo de Ministro de Relaciones Encargado (no Lasso), mientras Patiño trabajaba con las bases de Alianza País. Tal vez le den otro regalo, como la Embajada en México.

También acompañaron, con todos los gastos pagados, dos asambleístas elegidos por la circunscripción Estados Unidos y Canadá (¿sabe usted sus méritos como legisladores?). Se incluyó en la comitiva, para cumplir no sé qué función, a la asambleísta coordinadora de los derechos de las personas en movilidad humana (innecesario su viaje, ya que aquí no se respeta a los extranjeros no afines al gobernante). Se invita, además, a una señora representante de la Asamblea de Quito... ¿qué hizo? ¿Cuál fue su aporte, y el de los otros comensales de alto vuelo?
Como Correa utilizó los aviones presidenciales, también invitó (me imagino por si se presenta algún percance en el traslado hacia Norteamérica), al “Presidente Nacional de la Federación Ecuatoriana de Operadores y Mecánicos de Equipos Camineros”... Tal vez para que colabore en un eventual aterrizaje de emergencia en algún camino del país.

Tanto dinero sin ningún beneficio para Ecuador, y 20 turistas exigentes llevados a costa del Estado.

portiz@elcomercio.org