Enrique Echeverría

Murallas de ayer y de hoy

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Recordemos. La Segunda Guerra Mundial, en Europa, se inició el 1 de septiembre de 1939.
La fuerza militar de la Unión Soviética ingresó en la contienda y, por el lado oriental ocupó una parte del territorio alemán y entró en Berlín el 2 de mayo de 1945.

Desde el occidente, con Estados Unidos a la vanguardia, reconquistaron los países ocupados y llegaron también a Berlín. Cada grupo ocupó una parte de esa ciudad para sí.

Las naciones capitalistas formaron la OTAN, el Tratado del Atlántico Norte. A su vez, el sector comunista y sus aliados suscribieron el Pacto de Varsovia.

Había equilibrio de fuerzas militares y se inició una era de pugna entre los dos bloques, con aumento del arsenal de guerra. Este periodo se conoce como la Guerra Fría.

Los comunistas construyeron el ‘Muro’, una pared de concreto, cuya parte emblemática era la Puerta de Brandemburgo. El resto de la frontera estuvo vigilada con defensas menores.

Por razones periodísticas, tuve oportunidad de estar, por el lado oriental, en el famoso Muro de Berlín y la más famosa Puerta de Brandemburgo, lugar de partición de las dos Alemanias.

Las quejas de los orientales consistían en que cuando la frontera se reducía a una línea blanca pintada en la calle, del lado occidental pasaban y contrataban a los mejores técnicos y trabajadores, pagándoles sueldos mucho más elevados que los que recibían en la RDA (República Democrática Alemana). Que se filtraban agentes expertos en boicot, se empleaban en las fábricas del sector comunista y, a propósito, dañaban la maquinara.

Finalmente, que les negaron la venta de acero. Ese fue el detonante para construir la muralla, bajo la lógica de que el personal preparado en la RDA debía servir a su patria. Por años, el muro subsistió y acabó a finales del año 1989.

En la lucha y propaganda política, el Muro de Berlín mereció las peores condenas. Fue calificado de “infamia”, de barbarie comunista, de liquidar la libertad y expresiones similares, todas para condenar su existencia.

Hoy –año 2016- en la máxima democracia del mundo, Estados Unidos, Trump gana la elección presidencial con la oferta formal de construir un muro a lo largo de la frontera con México, para controlar la inmigración, pese a que su contendora, la señora Clinton, le supera en votos con más de 2 millones.

¿Cuál es la diferencia? En la Universidad Central fue designado el Dr. Benjamín Carrión para la cátedra de Derecho Internacional Público.

Recuerdo sus primeras palabras: trataré de enseñarles la especialidad jurídica que sirve para poco; y, en ocasiones, para nada, porque en el mundo rige el poder económico y militar que impone las reglas que a cada uno le conviene.
¿Tuvo razón el Dr. Carrión? Sí, a la vista de la construcción de muros de conveniencia.

eecheverria@elcomercio.org