Juan E. Guarderas

Dos monstruos marinos

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La Unión Europea (UE) no está de moda, y este fin de mes se siente como una pequeña barcaza sorteando dos monstruos marinos.

Cuando el rey Ulises –quien ideó el caballo de Troya– sorteaba los mares para volver a su reino de Ítaca tras la célebre guerra, debía pasar entre dos terribles monstruos marinos –Escila y Caribdis– situados a orillas opuestas de un estrecho canal de agua. Ulises debía acercarse a unos terribles acantilados donde vivía Escila, evitando un enorme remolino donde acechaba Caribdis.

La historia no es tan fantasiosa, se basa en un lugar idéntico -el Estrecho de Mesina– entre Italia y Sicilia (que un su parte más angosta es de apenas 3 km). Los europeos suelen usar la frase “estar entre Escila y Caribdis” cuando uno sortea dos enormes peligros. Pues es exactamente lo que pasa ahora, en un período temporal más angosto que el de Mesina.


Los monstruos que aterrorizan al mundo financiero se llaman (nuevos términos, estos sí de moda): Brexit y Grexit.

El primero hace referencia a la renegociación que los británicos quieren hacer de los tratados europeos para reducir su participación en la UE. Es tal el punto que quieren disminuirla, que si los europeos no hacen fuerza se podría obtener una participación tan mínima que equivaldría a una salida.

Desgraciadamente, el electorado británico ha sido muy elocuente respecto a su euro-escepticismo, y hay otros temas que le incomodan especialmente, como el participar en la repartición de los inmigrantes africanos que cada verano desbordan las playas del sur. La frágil popularidad de David Cameron está en juego y este líder no aceptará volver con las manos vacías. Pues bien, la cumbre donde se negocia el Brexit se llevará a cabo en estos días.

Al mismo tiempo, la balsa europea intenta evitar un monstruo aún peor, el Grexit o la salida de Grecia de la Zona Euro. Esto implicaría el impago de los helenos de sus deudas financieras con bancos y Estados en el resto del Viejo Continente, lo que empujaría a muchas entidades a la bancarrota y relanzaría a países débiles (los otros miembros del grupo PIGS o “cerdos”: Portugal, Irlanda y España) a una nueva recaída.

Al mismo tiempo que se lucha contra el Brexit, el 30 de este mes vencerá el plazo para el pago griego de 1 500 millones de euros y no hay todavía un acuerdo que lo asegure. El plazo es tan corto que los medios de comunicación europeos ya han publicado calendarios para la salida y los griegos sacan desesperadamente su dinero de los bancos, dejándolos a un pequeño paso de la quiebra.

Para colmo, Europa no cuenta con un Ulises, sino con Jean Claude Junker; un extraño líder que más célebre por los chirlazos y besos en la frente que da a los ministros y presidentes de los países que por sus esfuerzos de salvar la barca.

jguarderas@elcomercio.org