Enrique Echeverría

La mentira

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“Todos, en efecto, confabulamos a diario e incluso mentimos –por algo se ha hablado de la “comedia de la vida”- … Esta afirmación del profesor de Siquiatría de la Universidad de Barcelona, Dr. Emilio Mira y López, es parte de un análisis más amplio sobre personalidades psicopáticas que, según él, son una caricatura de la personalidad.

Advierte: … “si tanto llega a exagerarse una personalidad psicopática, puede transformarse en una personalidad psicótica, es decir, en una personalidad decididamente morbosa y a todas luces distinta de la normal”.

No busquemos perfección en el ser humano. Según el profesor español: “Tan difícil es encontrar una persona que no ofrezca algún rasgo psicopático como hallar un cuerpo o una cara de proporciones perfectas desde el punto de vista estético”…

En cuanto al uso de la mentira menciona: mitómanos y confabuladores perversos. El primero es una persona que pasa por ser de gran fantasía y escasa voluntad, que vive de ilusiones y es amiga de enredar. Pero sus afirmaciones falsas son de fácil comprobación, pues solo le preocupa el efecto inmediato.

“En cambio, el perverso mentiroso, armado de su hipocresía, puede pasar por ser todo lo contrario, incluso ante sus familiares y más comúnmente ante éstos que ante los demás”.

Una diferencia adicional: los tipos mitománicos se encuentran en personalidades débiles (niños, viejos, débiles mentales, etc.) … “al paso que los perversos pueden hallarse en personalidades de gran nivel intelectual y conativo”. Esta obra científica publicada en el año 1945, al describir al mentiroso simple y al mentiroso perverso, permite creer que en el lapso de 71 años el ser humano no habrá sufrido una transformación de tipo angelical: la raza humana es la misma desde siempre: ya la Biblia condenó el acto de mentir.

¿Qué se puede esperar en nuestra política? ¿Mienten los pocos al afirmar que su propósito es defender a los pobres? ¿Cuántos mentirosos perversos, que se caracterizan por armar su mentira de tal manera que aparezca una verdad, exponen sus ofertas de manera falsa, sea para arribar al poder o para quedarse en el poder, ojalá por mucho tiempo?

Para el mitómano perverso lo que dijo ayer ya no sirve para hoy; y, menos, para mañana.
Quien ofrece redimir a los pobres y, ya en el poder, ni siquiera los recibe, puede no ser un perverso, pero falsea la verdad y torna difícil que la gente confíe en sus repetidas promesas y juramentos. Por fortuna, no son todos. Como dijo el político ecuatoriano Dr. Andrés F. Córdova: En política se puede tostar granizo.

De todos modos, la esperanza es la virtud que guía a la gente hacia un futuro mejor. Quizá mañana sea diferente y promisorio; que habrá una sociedad mejor, sin desocupados, viviendo en paz, seguridad y en legítimo sistema democrático, sin falacias ni disimulos.