Juan E. Guarderas

El matrimonio homosexual

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12 de February de 2013 00:03

Dinamarca fue el primer país en reconocer jurídicamente las parejas homosexuales, luego tímidamente algunos países aprobaron el matrimonio. El movimiento se acentuó, lo que inicialmente eran chispazos vanguardistas, ahora es un flujo de progresismo. Es la pura actualidad, Uruguay lo aprobó en diciembre, Inglaterra el martes y Francia previsiblemente estos días.

Propongo un corto análisis académico respecto al tema. Es una constante que el progreso de los derechos civiles y el desarrollo de la libertad impacte directamente en el régimen matrimonial. Normal, la estructura de la familia está en directa relación al desarrollo del principio de igualdad en la sociedad.

Así, normas familiares que hoy consideraríamos bárbaras se abolieron a medida que los principios de igualdad y libertad avanzaron.

Antes de la revolución burguesa, personas de distinto estrato social no podían casarse. Gracias a la venida del Estado laico y del matrimonio civil la institución se abrió a quienes estaban impedidos; quienes antes habían hecho votos de castidad o actores de profesión pudieron casarse.

Con el tiempo otras normas injustas se reformaron; antes, los hijos nacidos fuera de matrimonio, los llamados bastardos, tenían derechos inferiores.

Luego entendimos que los niños eran iguales, independientemente del estado civil de sus progenitores.

Posteriormente fueron los derechos de la mujer los que evolucionaron.

Derechos económicos, por ejemplo la posibilidad administrar su patrimonio sin necesidad del consentimiento del marido, fueron equiparados.

Finalmente, el divorcio supuso un enorme progreso, permitiendo a los individuos liberarse de situaciones de permanente malestar.

Las clases sociales distintas, los niños, las mujeres; mientras entendimos la importancia del principio democrático de igualdad, el régimen jurídico de la familia evolucionó.

Y, a cada instante, una marea de conservadores anunciaba el fin de la familia, el desmembramiento de la sociedad y el fin del mundo.

El principio de la igualdad sigue avanzando y ahora nos toca vivir un nuevo desarrollo de la familia.

Con un ojo sobre la historia, es evidente el error de negar otro avance en aras de "lo que siempre ha sido".

Como bien dice una letra de Alberto Cortez y Facundo Cabral: "Y por temprano que te levantes, a donde quiera que tú vayas, ya está lleno de pendejos".

Precisamente, al ver el mundo que heredamos, tenemos que cuestionar las estructuras tradicionales.

Dada la superabundancia de estos individuos, todos generados por familias hétero, cabe la esperanza que la adopción por matrimonios gays nos alivie un poco.