Carlos León Andrade

Liderazgo y locura

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La conferencia de apertura del Congreso Latinoamericano de Psiquiatría que se desarrolló en Cartagena, Colombia, estuvo a cargo del Dr. Nassir Ghaemi, quien es considerado una de las autoridades mundiales del Trastorno Bipolar. Su conferencia “Bipolaridad y el poder”, fue en realidad un resumen de su libro “First-Rate Madness: Uncovering the Links Between Leadership and Mental Illness” (Locura de calidad: destapando los vínculos entre liderazgo y enfermedad mental). Entre los personajes estudiados están Lincoln, Churchill, Gandhi, Martin Luther King, Hitler, Roosvelt, Kennedy, en quienes evidencia la relación entre liderazgo y locura. La lista de líderes “normales” incluye a Richard Nixon, N. Chamberlain, Bush y Blair. El planteamiento general es que en tiempos de paz se necesitan líderes “normales”, en tiempos de crisis los “locos” funcionan mejor.

Ghaemi plantea que cuatro elementos de algunas enfermedades mentales –manía y depresión- aparentemente promueven liderazgo en crisis: realismo, resiliencia, empatía, creatividad. Los cuatro elementos pueden ser encontrados en deprimidos, mientras que creatividad y resiliencia en la enfermedad maníaca.

Dentro de las teorías psicológicas que explican la depresión existen dos que son contrastantes, la postura cognitivo-conductual señala que la depresión distorsiona la realidad, convirtiendo a nuestros pensamientos en negativos; la otra postura es llamada hipótesis del realismo depresivo, plantea que los deprimidos no están deprimidos porque distorsionan la realidad, sino porque la ven más claramente que el resto de la gente.

La manía es un estado de ánimo elevado en el cual el individuo está acelerado, a menudo irritable, hay disminución de las horas de sueño, el cerebro es más rápido y las ideas fluyen libremente, tan rápidas son las ideas, que su discurso se vuelve incomprensible, el resto no los entiende, lo que los vuelve más irritables, son dueños de la verdad, su autoestima está elevada, no se puede contradecirles. La manía a menudo produce alteraciones en el juicio y malas decisiones.

Ghaemi señala que algunas personas no son ni depresivas ni maníacas, pero esto no quiere decir que sean mentalmente sanas. Estas personas tienen alteraciones en su personalidad o en el temperamento. “Los rasgos de personalidad, son como peso y estatura, variables que describen la forma de nuestra mente, así como el peso y la estatura describen la forma de nuestro cuerpo”.

Muchos líderes, a pesar de no ser maniaco-depresivos, tienen alteraciones de temperamento, entre ellas, la distimia y la hipertimia, versiones más moderadas de la depresión y manía y algunos combinan las dos, lo que se denomina ciclotimia. En algunos líderes políticos, sus debilidades (alteraciones mentales), se convierten en sus fortalezas.