18 de June de 2013 00:02

Libertad de pensamiento

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Eudoro Galindo

Una organización no puede progresar si sus empleados no tienen los conocimientos necesarios para hacerla funcionar. Un pueblo no puede progresar si sus gobernantes cambian todo para que no cambie nada. Un Gobierno no puede gobernar, si quienes toman decisiones no alcanzan a comprender las consecuencias de sus actos.

Los pensamientos libres son la base del progreso, la fuente de la riqueza y el agente que transforma la sociedad. Cuando no hay libertad, no se indaga, no se aprende y no crece el conocimiento. Sin conocimiento se impone el autoritarismo del jefe. Sin conocimiento, los abusos se cubren con el manto de olvido. Sin conocimiento, los delitos más ruines quedan en la impunidad. Sin conocimiento, reina la incapacidad, impera la mediocridad y los más atrevidos dominan a los demás.

Para investigar, para cuestionar, para disentir, para competir, para crecer como ser humano, es necesario ser libre.

Para ser libre se necesita satisfacer las necesidades de alimento, albergue, vestimenta y pertenencia. Si una persona se alimenta sólo para continuar trabajando, duerme hacinado, viste andrajos y convive con quienes lo desprecian, es un esclavo.

En esas condiciones no existe libertad de pensamiento, pues dominan la ignorancia y el miedo a perder la vida.

La ignorancia es la madre de la demagogia y la corrupción. La demagogia detiene el desarrollo de los pueblos, porque las mentiras de los demagogos embaucan a los desinformados que los ayudan para que alcancen y disfruten del poder, mientras el pueblo ingenuo continúa sumido en la pobreza y la ignorancia.

La corrupción condena al pueblo a permanecer en la pobreza, porque cada vez que un gobernante se embolsilla recursos del Estado, un niño no recibe una vacuna, una madre muere por falta de atención, una provincia se queda sin agua potable o colapsa un puente mal construido, para ser reconstruido y engordar a una nueva burocracia.

La ignorancia es cuna del miedo y la inseguridad que se rinde ante el egoísmo, la irresponsabilidad y la soberbia de los ambiciosos. La ignorancia engorda por igual a las izquierdas y a las derechas, a dictadores y a falsos demócratas. La ignorancia es el manto de tinieblas que no deja penetrar la luz de la libertad. Sin libertad para pensar, no hay conocimiento. Sin conocimiento se impone la esclavitud.

El despotismo y la tiranía aborrecen la libertad de pensamiento porque temen al poder de toda mujer y todo hombre que saben que con conocimiento y esfuerzo pueden lograr el pleno ejercicio de sus derechos a la vida, la salud, la educación, al trabajo y a la propiedad.

La única frontera a la libertad debe ser la existencia de leyes y la ecuánime administración de la justicia. Un pueblo ignorante puede ser esclavizado. Un pueblo informado no puede ser engañado.

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