León Roldós

... Y se percibe el hedor

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Cuando el procurador García Carrión visitó la Comisión de Legislación de la Asamblea de Montecristi -2007/2008-, como asambleísta cuestioné la eliminación del control precontractual y de los pronunciamientos previos de la Contraloría y la Procuraduría, en la Contratación Pública. Y señalé el alto riesgo que a la entidad de control se la condene a ser tardía, porque su actuación quedaba para hechos consumados. Entonces, expresé que la afectación a la entidad de control la aproximaba a una especie de sala de velación o, peor, de un anfiteatro, donde solo se practican autopsias, y habría casos en los que el hedor se perciba antes que actúe la Contraloría.

Lo dicho es aplicable a la realidad de los días que vivimos. De haber habido los pronunciamientos previos, quizás no se habría dado toda la trama/engaño que ha afectado a las Fuerzas Armadas, al privar de uno de sus activos de mayor valor al Issfa, a un precio que sensiblemente le perjudica. Algún día habrá instancias independientes en las que se evidencie la realidad jurídica y ética y que ordenen reparar el perjuicio producido.

Similar cosa en los contratos petroleros y en los de las obras de elevada inversión y costos, en los que, de lo poco que se conoce, hay severas irregularidades, que se evidenciarán cuando se pierda el secretismo. Y no hay que olvidar la multiplicación de “raterías”.

En lo de la Refinería de Esmeraldas, los que están siendo investigados, aun cuando hayan cometido actos ilícitos por cuenta propia, por lo que deben ser sancionados, son peones del sistema.

Adjudicar contratos, por invitación a posibles ofertantes escogidos con dedicatoria, no con concursos o licitaciones abiertas, es propiciar la corrupción. Que niveles superiores no lo admitan, siendo benignos, supondría un grave nivel de ingenuidad. En lo de falta de seguros de bienes públicos, ahora resulta que los de abajo –otros peones- son los únicos responsables. La corrupción y la omisión que las paguemos todos, ¡qué cosa!

Y todo esto en una agresiva politización, muy visible en los días recientes, donde en relación al terremoto del pasado 16 de abril, los del poder y su entorno como que nunca leyeron en la biblia el pasaje de Mateo “que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”, a diferencia de la sociedad civil y las Fuerzas Armadas, en las que a nadie le importaba que no se conozca su identificación, porque se actuaba con solidaridad, sin cálculo ni afán de notoriedad.

Irrespetuoso con los afectados es el poder cuando invoca el terremoto para imponer leyes y tributos que afectan a la seguridad jurídica, estrangulan más la economía y hasta se llega a poner en riesgo la dolarización, al pretender eximir al Banco Central de condiciones y restricciones para la emisión de dinero electrónico.