Arturo Torres

Moreno a la sombra del líder único

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A la sombra del presidente Rafael Correa el candidato Lenín Moreno tiene muy poco margen de maniobra para empujar sus propias propuestas por fuera del libreto oficialista.

Fiel a su estilo, en varias ocasiones Correa se ha encargado de delimitarle la cancha a Moreno, de hacerle saber quién tiene la sartén por el mango.

El último desencuentro ocurrió la semana pasada en torno al tema del Impuesto a la Renta. En una reunión con empresarios, Moreno dijo que jamás había entendido la lógica del anticipo del Impuesto a la Renta, que podría revisarse para convertirlo en empleos productivos. Al día siguiente, Correa dejó sin piso a Moreno. Sostuvo que el Gobierno no estudiaba revisar ese impuesto y que la postura de Alianza País es la que está en el Plan de Gobierno, firmado por los candidatos, y ahí no se habla de revisión. “No hay motivo para cambiar el anticipo del Impuesto a la Renta; es puro cuento”.

Más allá de evidenciar una discrepancia, el incidente desnuda una vez más la forma en que Correa entiende al poder, sin lugar a disensos, ni siquiera del que sería su sucesor si llegara a ganar las elecciones.

Desde el anuncio oficial del binomio Moreno-Glas, el Presidente ha dado señales claras de que no caben las discrepancias con las verdades absolutas de su proyecto. Y el proyecto es él, un caudillo que exige lealtades a toda costa. Otro botón de muestra fue la declaración de Moreno sobre algunas escuelas del milenio, a las cuales llamó elefantes blancos. Y claro, no faltó la respuesta de Correa, quien defendió esas obras a rajatabla.

Lo cierto es que Moreno tiene serias dificultades para mostrarse como un candidato con autonomía y decisiones propias. Sobre todo, para tomar distancia de Correa y ser crítico de un proceso que tras nueve años en el poder tiene su desgaste. Especialmente, los dos últimos años por el deterioro económico y los sistemáticos casos de corrupción. Sobre estos temas es elocuente y hasta comprensible el silencio del candidato oficialista.