Jorge León

Eliminar partidos para ganar

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4 de agosto de 2014 00:00

Parece normal que el Gobierno se empeñe en hacer desaparecer los contrincantes, en esta vez, cuatro partidos salen del registro electoral: PRE, Prian, Ruptura, MPD. Haría parte de verse en redentor e imprescindible; lo que todo permite. Alianza País se beneficiaría de tener menos contrincantes, de izquierda en la Sierra y populistas en la Costa, dos sectores electorales de AP.

Al concentrar los partidos, forzaría a limitar las opciones y a favorecer a la polarización política actual que haría de AP la principal opción, al ser formada de todos los colores, más de derecha y populista en la Costa, y más de centro e izquierda en la Sierra. Con pocos competidores se podría pensar que AP canalizaría el grueso de estos electorados que quedarían sin partido que les represente, a suponer que los partidos contrincantes que quedan (derechas y centro) no lograsen canalizarlos.

AP ya no tendría un competidor de izquierdas quien ha mostrado sentido de crítica y voluntad de acción en temas álgidos para el Gobierno como el ecológico o devalúa su imagen de renovación y lo convierte en parte del pasado. Las izquierdas que AP quiere desaparecer, más que votos tienen ideas y razones que desdicen el discurso oficial.

Es probable que AP capte más el electorado populista y de derecha; sus caciques ya están en AP. En cambio, no es simple captar los electorados críticos de izquierda, más orgánicos y de ideas. Así, al dejar a este sector sin partido puede haber abstención y contestación social más radical a la cual la represión no eliminará.

Otra posibilidad es que esas izquierdas terminen aliándose con la derecha o el centro, aunque perdería una parte de su electorado. La derecha o el centro, sumarían fuerzas pero para tener éxito tendrían que renovar propuestas y modos de acción, ahora carecen de organicidad, ideas, cuadros y sentido de acción; sería una condición para lograr esa alianza. De darse una convergencia de la izquierda con el centro o la derecha renovados, no es seguro que AP sea ganadora, con Correa o no; y de aquí al 2017 muchas cosas pueden pasar.

A su vez, las izquierdas desamparadas de organización legal, tanto en previsión de lograr un espacio propio o de aliarse, requieren renovar su organización, urge un cambio interno. Lo mínimo a esperar es una nueva izquierda y partido. Una oportunidad para abandonar sus ideas del XVIII, construir un programa para el Ecuador y mundo actuales, cambiar sus prácticas, renovar sus cuadros hechos de muletillas y manías que inhiben a nuevos adherentes y al electorado con el cual debe ampliar su influencia. Hay un 7% a 10% de un electorado entre izquierda tradicional y de centro izquierda que está en búsqueda de un partido que le represente. Es un electorado ilustrado y activo que está desamparado de identidad.

Lo que está en juego es el sistema político de mañana y el lugar que en él ocuparían las izquierdas de fuera de AP y los demás.