Jorge G. León Trujillo

La integración andina

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6 de November de 2011 00:02

Las declaraciones del ministerio de relaciones exteriores (K. Lucas) y del Presidente de eventualmente retirar al Ecuador de la Comunidad Andina, lo que es terminarla, exigen debate. La integración regional no requiere argumentos para justificarla, a esta altura de la historia sabemos que es indispensable y que la hemos retrasado por nuestras querellas y pensar que todo sea como cada uno quiere. La integración debe hacerse sin medias tintas; como en matrimonio, se es o no una pareja con problemas, contraposiciones y el deber de encontrar soluciones compartidas. La integración entre Estados es más compleja, pues se hace entre entes muy desiguales, un matrimonio a la antigua. ¿Debe Ecuador ser tan irresponsable como Venezuela que se salió, que Colombia y Perú al imponer su TLC, sin considerar a los otros?

Colombia ha actuado generalmente según sus intereses inmediatos y sobre todo sus ventajas económicas del momento. Pero Ecuador debe asumir sus intereses colectivos con visión histórica y pragmatismo para sus intereses. Podríamos no tener integración con el Cono Sur o Brasil, pero no podemos, en ningún caso, no estar con los vecinos. Es el abc de la integración y de la geopolítica. Es asumir un destino histórico y lo que la geografía impone.

Nuestro deber es no ver la realidad sólo con ojos la coyuntura ni negociar con chantaje. Es evidente que la CAN requiere reorganización; no seguir con un enfermo, se debe revitalizarlo. Puede requerir disputas, pero hay que reorganizar sus metas, burocracia y procedimientos; sobreexigir a Colombia honestidad y transparencia, por ejemplo a no contornar normas en nombre de la autonomía local. Colombia es para nosotros una pareja complicada, no sólo por todo lo que implica esta vecindad y sus negativos fenómenos sociales que debemos enfrentar, y va de sí por las ventajas que también tiene, sino porque es para las buenas y las malas, sin salida posible, como lo es Perú. El debate no es si tenemos o no la CAN, sino bien redefinirla y saber negociar por ella. La indispensable opción UNASUR, no debe llevar a minimizar ni menos a olvidar esto, por lo obvio que es, muy por el contrario la mejor estrategia de negociación debe ser la CAN frente al MERCOSUR, pues somos sociedades, economías y sistemas políticos diferentes. Inclusive con una UNASUR más definida debemos disponer de este instrumento en el que ya vamos más de dos generaciones en construir beneficiosos acuerdos no sólo económicos. MERCOSUR seguirá su lógica, los andinos la suya. Los dos conjuntos deberían fusionarse, sin que ello implique que algún tipo de CAN deje de ser. Esto exige no hacer de las relaciones internacionales cálculos del momento y tener perspectivas históricas sin modas del momento. El gobierno algo tuvo de esto al inicio, que lástima que su lógica de poder y el peso venezolano le han hecho perder objetivos y sentido histórico.