Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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1.- ¿Cómo se explica este dramático cambio del Gobierno respecto de sus obligaciones con el IESS?

Es el resultado de la angustia ocasionada por la enorme brecha fiscal. Está acorralado por las obligaciones adquiridas en su desmesurada expansión del gasto. No sabe cómo enfrentarla de manera ordenada e integral.

El IESS es un acreedor histórico. Casi todos los gobiernos han incumplido sus compromisos legales. Algunos los subsanaron con acuerdos de pago diferido, a largo plazo, mediante emisión de bonos. Lo hicieron, incluyendo el Gobierno actual en dos ocasiones, a pesar de la prohibición legal de emitir títulos para cubrir gastos corrientes. Es decir, atendieron su obligación. Nadie, hasta ahora las repudió.

2.- Richard Espinosa dice que la deuda al IESS no existe y el Presidente sostiene que es absurda. ¿Qué le parece?

Este ilegal desconocimiento, sin duda alguna llevará al aniquilamiento del IESS. El objetivo es usar los ahorros acumulados para devolverlos solo cuando el Instituto se encuentre en estado calamitoso. A eso lleva esta postura. Este año el Fondo de Pensiones debe utilizar 340 millones de sus ahorros para pagar las pensiones. Ya tiene déficit financiero, hecho que es premonitorio de una situación calamitosa no muy lejana.

Si el Gobierno no le entrega los 1 100 millones presupuestados para cubrir el 40% de las pensiones del 2015, el déficit actuarial toma un cariz dramático. Algunos actuarios, al suponer la inexistencia de este aporte de manera definitiva, que ojalá no ocurra, lo citan en por lo menos 70 000 millones de dólares.

3.- ¿Cómo financiar a los jubilados de los próximos años y sus enfermedades catastróficas?

Bajo esas condiciones, los 7 000 millones que dispone el IESS en inversiones destinadas a cubrir futuras pensiones, se liquidarán en pocos años, pues deberán utilizarse para cerrar la brecha financiera que crecerá anualmente. Habrá que vender los bonos. Ojalá los compren.

La situación del fondo de salud también es mala. Luego de haber ampliado sus servicios a nuevos estratos sociales, desconocer los 1 700 millones adeudados llevará al IESS a reducir prestaciones por carencia de dinero (escasez de remedios, pacientes de urgencia no atendidos, citas diferidas, falta de equipamiento…), con secuelas que pueden llegar a poner en riesgo la supervivencia de ciertos afiliados.

Con ese oscuro panorama en ciernes, creado por el propio Gobierno, cuyas declaraciones ahora no dejan duda de su decisión de asumir la responsabilidad total de cubrir cualquier brecha futura de estos fondos previsionales y de salud (aunque en realidad no sé si luego se contradiga, como ocurre con frecuencia), es posible que piense en la inutilidad de mantener esta institución. Analice y valore transferir todo el sistema a uno o varios ministerios.

Algo parecido a lo que hizo el gobierno de Kirchner, hace pocos años con los fondos de pensiones argentinos, justo en el momento que la caja fiscal tenía una situación angustiosa. Ahora, allá los jubilados son pensionistas del Estado.

Fiscalmente, esta estrategia reduce el déficit en los 1 100 millones que constan como partida para atender las prestaciones de pensiones la seguridad social. Los 1 700 no constan y por lo tanto no hay una afectación directa en esas cuentas, pero sí en la realidad financiera del IESS. Sin embargo, al reconocer su responsabilidad directa y eliminar los aportes del 40% anual, deberá registrar el déficit actuarial como parte de la deuda pública interna. Sería un contingente directo debidamente reconocido. Y eso dispara el problema de endeudamiento muy por encima del arbitrario actual tope legal del 40% del PIB.

Ahí nace otro tema que seguramente saldrá pronto a discusión pública: la necesidad de una revisión- aumento- de las aportaciones personales y patronales para bajar ese déficit. Esto llevará a encarecer los costos de producción con su efecto depredador de la competitividad. Todo termina en la estatización del sistema.

4.- ¿Cuál es su opinión sobre la compra de bonos por parte del Banco Central?

Había un run run sobre estas operaciones. Muchos preguntaron en su oportunidad a los ministros y directivos del BCE, pero no tuvieron respuesta. Se advirtió en su momento del riesgo que incubaba la aprobación del Código Monetario al permitir que el BCE pueda comprar bonos con las divisas de la RILD, aunque estas operaciones parece que se iniciaron antes de su vigencia. Lo han hecho desde hace seis meses y recién se informa al país. ¿Por qué lo hacen tan tarde? Ahora sabemos que parte del déficit fiscal del 2014 se cubrió con dinero privado, pues la mayor parte de las disponibilidades líquidas de las reservas internacionales pertenecen a los depositantes del sistema financiero.

La liquidez del BCE es muy importante para el funcionamiento de la dolarización. Recordemos que no hay prestamista de última instancia. Por lo tanto, es un elemento vital que debe ser cuidado con mucho esmero. Es inconveniente y puede llegar a ser peligroso que se la utilice con fines fiscales o crediticios, pues en un momento de necesidad no se podrá recuperar con la oportunidad que sea indispensable.

El pensar que este tipo de transacciones permiten incentivar la economía, es desconocer el rol del BCE. Ni es un banco comercial ni tiene un papel de banco de desarrollo. Es simplemente, pero con una responsabilidad enorme, el custodio de la dolarización y como tal debe garantizar a los depositantes del BCE el mantenimiento de las divisas entregadas en activos líquidos y disponibles. Los bonos del Gobierno no son ni lo uno ni lo otro. Los créditos a la CFN o al BNF tampoco cumplen esos requisitos.

Esperemos que estas operaciones se las recupere en un plazo inmediato (ya deberían haberse cobrado si los plazoseran los dichos), como ofrecen los responsables del BCE y se cumpla su compromiso de no volver a realizarlas en este año. Ojalá no se las realice nunca más.

apachano@elcomercio.org