Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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30 de November de 2013 00:02

1. ¿Cuál es el déficit del Presupuesto del 2014 y como se piensa financiar? Bajo los supuestos oficiales de: una mejoría de las exportaciones petroleras, cuyo incremento oscilaría en los 900 000 barriles en todo el año, con un precio promedio de USD 86,4 por barril. Un crecimiento económico mejor que el 2013 al ubicarse entre el 4,5% y el 5,1%, lo cual llevaría al PIB a una cifra cercana a los USD 100 000 millones. Una mejor recaudación tributaria, con una explosión del 60% en los ingresos no tributarios (de difícil explicación pues llega a más de 2 600 millones), el resultado final de los ingresos presupuestarios no demuestra aumento frente al 2013. A pesar de la mejora petrolera (primera desde el 2006), los subsidios a los combustibles dejan un remanente cada año menor para el Presupuesto del Estado.

Los gastos, en cambio, aumentan el 8,9%, que van en línea con el crecimiento nominal proyectado del PIB (3,2% de inflación más 4,5%-5,1% crecimiento real), pero que arrojan un déficit inicial del presupuesto de 4 940 millones de dólares.

En resumen, el déficit representa el 5% del PIB, nivel respetable, que debería ser considerado como una alerta amarilla con tendencia a roja para el Gobierno nacional, ya que conjuntamente con las amortizaciones de los préstamos (3 000 millones), algunos de ellos de origen chino, las necesidades de financiamiento llegan cerca de USD 8 000 millones (8% del PIB).

¿Será posible conseguirlos? Luce complicado. De difícil ejecución y con costos seguramente muy altos por las condiciones de los mercados internacionales. Hay versiones de acercamientos gubernamentales con bancos de inversión mundiales para explorar la posible emisión de bonos, cuyo monto, el Gobierno pretende que alcance los USD 2 000 millones, pero los intermediarios recomiendan sólo USD 500 millones. Sin embargo, los datos oficiales no ofrecen una explicación detallada de las posibles fuentes crediticias. Se limitan, incumpliendo la ley, a señalar de forma global: USD 1 814 millones de nuevo endeudamiento interno y USD 6 152 en créditos internacionales.

2. ¿A qué atribuye que el incremento en el Presupuesto 2014 haya sido más conservador que en años anteriores? El nivel de gasto comprometido no es conservador. Ha llegado a una dimensión que sin duda alguna traerá problemas futuros cuando esta etapa de bonanza financiera termine. Al mirar la trayectoria histórica de su crecimiento hay una duplicación frente al tamaño de la economía. Cierto es que estos últimos años se ha estancado en un rango entre el 41% y el 42% del PIB, pero a no dudarlo ya pesa mucho dentro de la sociedad.

En Europa, los países en crisis profunda y con enormes dificultades para sostener la economía de bienestar construida a lo largo de los últimos 40 años, tienen una carga derivada del gasto fiscal parecida a la alcanzada por el Ecuador. Ejemplos: Italia 48%; Grecia 43%; Portugal 41%; España 37%.

En cambio, los países latinoamericanos, según datos obtenidos por el Observatorio de Política Fiscal (OPF), que demuestran solvencia, marcan una realidad distinta: Perú 22%; Colombia 28%; Chile 24%. No es casual que estos no enfrenten una amenaza tan descomunal como la ocurrida en el Viejo Continente. En la región la dura lección de los ochenta y noventa fue aprendida por la mayoría.

Al descomponer un poco más las cifras del sector público ecuatoriano, según el OPF, se encuentra que sólo en remuneraciones se utiliza el 10% del PIB (25% del gasto total, que incluye inversión pública), también el doble de lo comprometido a inicios del siglo. No alcanzan los tributos para cubrir los gastos corrientes y por eso algunos se confunden en las cuentas de inversión.

El tamaño del Estado es un peso que recae sobre los hombros de los contribuyentes y si bien atiende algunas necesidades básicas de la comunidad, demuestra una sobredimensión que la quita potencialidad de crecimiento y bienestar al país. Por eso otros países cuidan este aspecto y en Chile es el 4%, Colombia el 3%, Perú el 5%.

La proyección del Gobierno sobre los presupuestos de los años siguientes determina una necesidad anual de financiamiento (nueva deuda bruta) cercana a los USD 10 000 millones para cada año, y esa cifra sí conmueve cualquier análisis. El riesgo total lo asume el país y no comparte con la inversión extranjera.

3. ¿Cómo considerar la reducción de la velocidad inicialmente otorgada al tema minero, qué sucede? No se dispone de alguna información oficial, pero es posible que las razones que llevaron a Kinross a retirarse del país por la falta de incentivos en los términos propuestos por el Gobierno, sean compartidos por otras compañías, incluso las chinas, que, de lo que se conoce buscan compensaciones para asumir el riesgo de explotación.

Lo cierto es que en el Presupuesto 2014 no hay evidencia de la formalización esperada de contratos.

4. Después de anunciarse como tema prioritario hace siete años, ¿qué sucede con la Refinería del Pacífico? Por lo menos falta de financiamiento. La prensa publicó datos que señalan lo que ya se presumía: se necesitan USD 3 000 millones de capital y no menos de USD 7 000 millones de crédito para su construcción. ¿Estará dispuesta China a acometer este monto? ¿Dónde quedan los venezolanos con su crisis y el 49% de participación? ¿Cómo aportará el Ecuador? Pues en el Presupuesto nada se dice al respecto. En definitiva es más deuda pública. No sé si el aprovisionamiento de petróleo ya está clarificado y se ha fijado la dieta que recibirá la refinería para definir su composición tecnológica.

Es un proyecto enorme. En valor es el doble de la inversión que realiza Panamá para la ampliación del Canal. Pero es escaso en información oficial.

5. ¿Cómo mira el nuevo panorama con los descubrimientos hidrocarburíferos, de geopolítica (caso Irán) y decisiones de política monetaria de EE. UU.? Todos son elementos que mejoran las perspectivas de la oferta y por lo tanto cuestionan la estabilidad de los precios de la energía. Ahora bien, cada tema tiene sus tiempos y complicaciones y los efectos no necesariamente llevarán a calmar la inestabilidad actual, pero es evidente que la tendencia declinante de precios demuestra mayor fuerza. Eso contribuye a un mejor clima de recuperación de la economía que activa las posibilidades de cambios en la política monetaria de EE. UU.