María Cárdenas R.

Hacia adelante

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18 de April de 2014 00:01

Los monstruos no existen pero, por miedos y complejos se crean muchos y se convierten en realidades. Los hombres inteligentes sobrepasan complejos y miedos para seguir adelante tomando lecciones de vida como experiencia y aprovechándolas para su propio bienestar y el de aquellos que dependen de él. Lo interesante es sobrepasar estos límites imaginarios, ya sea obligado, por necesidad o quizá por cultura y educación, por el bien a futuro no sólo de su estatus personal sino por el de un país.

Ecuador aceptó un acercamiento con 'el imperio' para compartir su experiencia y sabiduría en cuanto a la formación de futuros profesionales, técnicos, científicos y, ojalá, líderes en sus áreas y en la política de nuestro país.

Una muestra clara de que, por interés o conveniencia, aunque mejor sería que fuera por inteligencia y la aceptación de que somos un pequeño país, geográfica y económicamente hablando, una amplia comitiva visitó algunas de las mejores universidades imperialistas. Dar charlas, recibir ideas y, como excusa, hasta recibir unos cuantos milloncitos. Esto, luego de despojarse repentinamente de los complejos, del terror hacia el monstruo llamado 'el imperio'.

Llegan las lecciones y sorprendente que allí se puede hablar de todos los temas e, inclusive, estar en desacuerdo con lo que piensa o decide el Gobierno, sin castigo alguno. El desacuerdo puede ser con el Estado, con la ideología, o cualquier otro tema. Otra lección es aprender que la libertad de pensamiento y acción que es parte de su constitución, concisa como ninguna, sin lugar a mal interpretación, equivale a democracia, libertad y desarrollo.

Y más: el pluralismo es importante porque, sin insultos, denigración ni represión, permite un cruce de ideas libre y sano, con respeto que, a la vez, impulsa el crecimiento de profesionales excelentes no sólo dentro de ciertos límites geográficos, sino en el mundo globalizado de hoy.

Los estudiantes en las diferentes presentaciones, no dudaron en expresar sus dudas o, inclusive, su descontento, con algunas ideas del ponente. Eso es poder ser, hablar libremente y, respetuosos, escuchar las respuestas que no siempre fueron las esperadas. No dudaron en discrepar con mandatarios que bajo la represión, reciben apoyo de otros, con la excusa de la victoria sobre la pobreza; ni con el plan de acabar con uno de los más importantes pulmones de nuestro planeta. Nadie los atacó ni reprimió. Pueden haber aplaudido o no, esa es su prerrogativa, no su obligación. Los humanos somos diferentes y este hecho sólo merece respeto.

Ojalá estas presentaciones públicas en un idioma que no es el propio, nos permitan comprender que la educación en idiomas extranjeros es indispensable y que mientras más jóvenes son cuando la reciben, mejor lo pronunciarán y será más fácil de entender para los interlocutores. Los idiomas, la formación lingüística es indispensable.

Este es un paso con miras a un futuro mejor, ojalá aprendamos todos las lecciones y desaparezcan los monstruos por completo.