León Roldós

“... pasaremos cantando”

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La expresión fue del presidente Correa, en la sabatina del 12 de diciembre del 2015. Se refería al pago del servicio de los bonos 2015, por USD 650 millones y un segmento de lo sentenciado a pagar a la compañía Occidental (Oxy), por el laudo arbitral notificado en noviembre del 2015. No es cierto que lo ordenado a pagar en el laudo del 2012, USD 1 769,6 millones, se redujo, sino que en el laudo del 2015 se segmentó el 60% - USD 1 061,7 millones- para la Oxy demandante; y el 40% -USD 707,9 millones- para la empresa china Andes Petroleum, con la que debe arreglarse el Gobierno por cuerda separada.

También mencionó el pago del decimotercer sueldo, en la segunda quincena de diciembre, y de parte de las obligaciones con proveedores, ofreciendo terminar de pagar en enero del 2016.

La explicación de por qué la prioridad está por el pago a los acreedores externos no la dio. Es de suponer que es para detener –y si se podría, revertir- la pésima imagen del actual Gobierno en el manejo del sector externo de la economía: no acudir a fuentes externas de crédito de menor costo, deuda camuflada como que recibe “pago anticipado” por venta de petróleo, cuando es una deuda cara vinculada con entrega de petróleo, la colocación del oro de reserva del Ecuador y otras prácticas, nada creativas, aun cuando el Presidente sostiene que sus acciones son creativas.

El riesgo país, al 15 de diciembre del 2015 del Ecuador está en 1 260 puntos. Más riesgoso en la región es solo Venezuela, con
2 752 puntos. Son los únicos dos países con cuatro dígitos.
Panamá está en 227 puntos, Perú en 248, Uruguay en 281, Colombia en 338, Chile en 420,Brasil en 486 y Argentina en 500 puntos.

Trasladar al 2016 posibles pagos a los proveedores nacionales de bienes y servicios –más de USD 3 000 millones-, sin pagar intereses, con cuentas de varias semanas en mora, con el encadenamiento de la secuela que los proveedores también les deben a sus propios proveedores nacionales y extranjeros,
así como a entidades financieras, no solo les exige mucha paciencia, que la pidió el Presidente, sino que además los coloca en alto riesgo, por el cierre del ejercicio 2015, con ­balances de acreencias no cobradas y de ­deudas no solucionadas.

La solución no está en la multiplicación de la propaganda –el actual Gobierno central y sus entidades y empresas, así como los gobiernos seccionales que le son afines, tienen a esta entre sus principales rubros de gastos–, sino en la trasparencia de información, la que no existe.

¿Será de solo pasar cantando? Creo que lo mínimo, por parte del Gobierno, debe ser un acto de contrición y de admisión de errores. El Gobierno absorbió la liquidez –aun la que no le pertenecía– y no tuvo sentido de prioridades.