Jorge León

¿Para qué un gobierno fuerte y duradero?

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A los que el poder fascina, concentrarlo más quieren, adicción potente es. El ego está en juego y si tiene grandes pretensiones, no tiene límite. Además, se incrustan intereses particulares en el quehacer político.

La China de Mao difundía afiches seduciendo por el verde intenso de arrozales que evocaban algún paraíso natural en contraste con la contaminación que ya nos rodeaba. Al fondo, aparecía una inmensa chimenea humeante de una fábrica de inicios de la industria.

Mao vendía este idílico matrimonio entre industria y equilibrio ecológico.
Entre las fotografías premiadas por World Presse, en 2015, en cambio, está una de un desaguadero inmenso de una fábrica china, las aguas diseñan casi una bella cascada.

En poco recorrido del río que forman, los desechos químicos las trasforman en sólidas, en un queso fresco retaceado. La contaminación evidente recorre una zona residencial. Es la superioridad de la industrialización china sobre la naturaleza y las condiciones humanas; las vidas cuentan poco, es más importante la industria china.

En otra foto, la fábrica está al fondo, ya no hay el arrozal, la tierra está contaminada, quedan hierbas secas. Unas ovejas tratan de comerlas, pero uno constata que las patas reposan sobre pedestales de fierro que sostienen falsas ovejas, estatuitas.

Es la construcción de la irrealidad para camuflar la evidencia, negar los hechos y desvirtuar el discurso crítico. No responde a lasnecesidades, crea otra realidad discursiva que niega la condición de los chinos.

La invención de la realidad y la negación de la población es común en regímenes autoritarios cuyo poder se incrementa cuando los críticos no existen o son caricaturizados, minimizan la oposición. La concentración del poder permite que el cinismo se vuelva norma para maquillar cifras y hechos, argumentos de terceros y ser inmune ante las críticas.

El Gobierno se acostumbra a cambiar la realidad a conveniencia. 
El Gobierno chino justifica la concentración del poder para la afirmación y consolidación de la potencia mundial china. Las condiciones de vida de su gente fueron una prioridad en el pasado. El proyecto social se volatilizó.

Es también la afirmación del grupo en el poder, quien se considera portador del gran diseño de potencia. Se vuelve prioritario el poder en sí mismo. Consolida al núcleo dirigente compartiendo influencias y privilegios, son parte del mismo juego, incluyendo corrupción.

La pasión del poder así disuelve ideas, principios y se da un sistema propio en que leyes e instituciones pierden sentido y se vuelven funcionales a la causa del momento. Pero ello es posible cuando la población calla.

Por eso los sistemas autoritarios tienen particular dedicación en destruir la sociedad civil o en frenar su emergencia.
Triste fin les toca cuando no se retiran a tiempo, pero pueden durar si la sociedad no arriesga y persiste en el silencio.