Fernando Larenas

Caos, robos en la González

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Hugo M. escribió este mensaje en su muro de Facebook: “Ayuda urgente, me acaban de asaltar en la González Suárez a las 6:00 AM cuando paseaba mis perros. Como no tenía nada de valor se me llevaron uno de ellos. Eran dos tipos en una moto”. Señala la raza del animal, un ‘boston terrier’, acompañaba la fotografía y los teléfonos de contacto por si alguien lo encuentra o se lo quieran vender.

En el mismo muro y en medio de los mensajes de solidaridad con el afectado, Andrés A. supone que pedirán dinero para devolver a la mascota y sugiere que se coloquen carteles en los alrededores del lugar donde ocurrió el asalto. ¿Quién no conoce esa avenida de enormes edificios que se comenzó a levantar hace cuatro décadas aproximadamente?

Por encima de esos edificios volaban aviones en dirección al antiguo aeropuerto Mariscal Sucre. La avenida que lleva el nombre de un obispo y escritor quiteño del siglo XIX, era considerada peligrosa o de alto riesgo; varios aviones, de tamaño pequeño y mediano, cayeron en el sector. El aeropuerto se fue a Tababela hace dos años y esa clase de peligros y de ruidos se apagaron, pero ahora son más notorios otros problemas, como el asalto que denuncia Hugo M.

En la actualidad, en la avenida Federico González Suárez hay tres entidades bancarias, cuatro cafeterías, restaurantes, panaderías. No tiene un solo estacionamiento público, tampoco es considerada zona azul donde se paga por hora, los carros se parquean en la calle, muchas veces en doble fila, las alarmas y los pitos no paran nunca de sonar.

Los vehículos transitan a velocidades ilimitadas, no hay ninguna precaución de velocidad máxima, pese a que en una de las cuadras más meridionales existe un colegio. Hace tres años un ciclista murió atropellado.

Camiones, volquetes a alta velocidad, buses escolares y el camión del vendedor de gas que pita incansablemente convirtieron a esa avenida en una de las peores para vivir. Muy pocos toman en cuenta la contaminación por ruido en un lugar residencial habitado también por niños y ancianos. El peatón tiene pocas posibilidades de cruzar de un lado a otro debido al intenso transitar de los automotores. ¿Posibilidades para el cruce de un peatón? Muy pocas, solamente en el extremo norte, junto a un redondel donde los carros son estacionados sobre el paso cebra. Frente al colegio existe otro paso bastante descolorido.

Lo más grave, tal como lo señalan Hugo, Andrés y decenas de personas que se unieron para intentar encontrar al boston terrier, son los asaltos a las personas, los robos a los vehículos y el miedo que muchos sienten cuando van a los cajeros electrónicos a retirar dinero.

PD: Terminaba de redactar este artículo cuando el dueño de la mascota (se llama Minerva) anunciaba que apareció, la habían abandonado en un edificio en construcción.