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La decisión británica de poner en marcha su proceso de desconexión con la Unión Europea dio lugar —independientemente de la voluntad del resto de los socios de mantenerse en ella—a una serie de incertidumbres, especialmente en términos políticos, por el efecto que pudiera tener en la Unión.

Desde el punto de vista británico, la Primera Ministra ha recurrido a preguntar de nuevo a los ciudadanos, en una suerte de agenda con apuntes de diversa naturaleza, que no deja fuera la actitud sobre qué tesitura adoptar en el proceso negociador. Para ello, ha convocado elecciones el 8 de junio. Una contundente victoria reforzaría la posición interna de los aislacionistas y daría a Theresa May mayor contundencia de cara al proceso negociador.

Desde el punto de vista de la UE, las elecciones francesas son el primer desafío, porque —en la primera vuelta— han estado presentes los dos modos de entender el futuro de Europa, tanto el que quiere consolidar el modelo, reforzando su estructura y dinamizando su análisis para leer el conjunto con los elementos que conforman el escenario de hoy, como el que quiere rehacerlo todo, modelo y sistema incluido, para someter una propuesta a referéndum de los franceses, cuestionando ese modelo y queriendo cambiarlo, so pena de abandonar el proyecto. De las cuatro propuestas que concurrieron a la primera vuelta pasaron a la segunda los epónimos de los dos apuntes, el socialliberal y europeísta Emmanuel Macron, y la ultraconservadora y eurófoba Marine Le Pen, que comparte preocupaciones con el radical de izquierda Jean-Luc Melenchon. El primero sostiene con firmeza el timón de una Europa fuerte y unida, aunque necesite ser repensada; la segunda ha renunciado incluso a la presidencia del Frente Nacional y, en cierto modo, dulcificado su discurso, para intentar atraer a otros votantes, pero ya ha dicho que si gana, su primer ministro será el actual alcalde de Yerres, el también eurófobo Nicolas Dupont-Aignan, quien a la cabeza de ‘Debout France’ obtuvo casi dos millones de votos en la primera vuelta.

Nada en Europa es ajeno a lo que suceda en Francia, verdadera clave de bóveda del proceso europeo y uno de sus más importantes actores. Europa habría tenido poco sentido sin ella. Los defensores de esa visión, agrupados alrededor de la candidatura de Macron, tienen, según las encuestas, el 60% de la intención de voto. Por si hubiera alguna duda acerca del carácter europeo de esta segunda vuelta francesa, el presidente François Holland la ha despejado: ‘estas elecciones son un sí o no a Europa’.

Las elecciones británicas podrían reforzar el argumentario político y dar mayor solidez interna a sus negociadores. Las francesas, podrían dar un notable impulso a la modernización de la casa común de los europeos.

Columnista invitado