Walter Spurrier

Nueva estrategia

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Hagamos votos por que las autoridades salgan airosas en capear esta tormenta perfecta que nos azota, y que impidan que ocasione daños duraderos a la economía.

Lo que la tormenta evidencia es que no va más la estrategia económica gubernamental, predicada en la sostenida e infinita alza del precio del petróleo, la persistente debilidad del dólar, y la inagotable fuente de financiamiento chino. Se requiere un cambio radical.

Las sugerencias no solicitadas son rara vez escuchadas. No importa. Igual, lanzamos ciertas ideas.

La nueva estrategia tiene que basarse en maximizar nuestras fortalezas, más que en tratar de tornar en fortalezas lo que hoy son debilidades. Por supuesto, debe trabajarse en lo segundo, pero tomará al menos una generación para que el país, por ejemplo, base su exportación en ser destacado generador de conocimientos. No es para mañana ser competencia del Valle del Silicón.

Entre las fortalezas a aprovecharse:

-Abundante hidroelectricidad barata de generar. Habrá que atraer inversiones en industrias para las que la electricidad es su principal costo. Pero puede que las tarifas competitivas que se requerirían no alcancen para generar los recursos necesarios para servir la deuda incurrida en construir las centrales.

-Riqueza mineral. No hay ningún proyecto de gran minería en proceso de desarrollo. Asimismo Ecuador ha probado tener abundantes reservas de petróleo pero hay áreas potencialmente petroleras que no han sido debidamente exploradas. Hay que revisar las leyes y términos contractuales respectivos con el objetivo de atraer inversión en estas dos áreas.

-La dolarización. Hay que pensar en sus virtualidades más que en sus defectos. Que la moneda del país sea la misma que la del comercio mundial torna al país conveniente para el establecimiento de sedes regionales de multinacionales.

-Infraestructura física de primer orden. Hay que pensar por qué, a pesar que el Ecuador tiene hoy una infraestructura que por sí sola debe reducir los costos empresariales, la inversión privada, nacional o extranjera, permanece deprimida. Es de pensar que el problema está en el marco regulatorio.

-Acuerdo en ciernes con la Unión Europea. Abre la posibilidad a nuevas inversiones para aprovechar el acceso liberado al mercado europeo.

-Competitividad para desarrollar nuestros recursos naturales. Somos líderes mundiales en banano, camarón, flores y atún. Cabe partir de esas actividades y crecer, hacia adelante con productos de mayor agregado, y lateralmente, hacia productos que requieran de tecnologías similares.

Hoy, Gobierno y gremios empresariales buscan conjuntamente pulir ciertas políticas con miras a captar más inversiones. Objetivo necesario, pero no suficiente. Se requiere un girointegral de la política económica.

wspurrier@elcomercio.org