Jorje H. Zalles

‘No’ al escepticismo

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El viernes 26 de junio tuvimos la oportunidad de escuchar una entrevista excelente, como son tantas de las que hace el Dr. Diego Oquendo, al Dr. Pabel Muñoz, secretario Nacional de Planificación y Desarrollo, en la cual conversaron acerca del proceso de diálogo socio-político que ha convocado el Gobierno nacional. Dos aspectos de esta importante entrevista merecen ser comentados.

El primero es el mero hecho de haberse dado la entrevista. En reiteradas ocasiones, el oficialismo ha hecho comentarios injustificablemente duros y ofensivos acerca de Diego Oquendo y de Radio Visión y, sin embargo, en la misma Radio Visión, y con el mismo Diego Oquendo, el Dr. Muñoz participó de un diálogo respetuoso y fructífero, con intercambio inteligente de ideas, y con desacuerdos que en ningún momento llevaron a descalificaciones. Si fuesen ciertos todos los calificativos con los cuales se ha ofendido tantas veces a Diego Oquendo, no habría sido posible ese excelente y valioso diálogo, que permitió la exposición sana y constructiva de algunos acuerdos y también de cuestionamientos y contrapuntos, como ocurre en la mayoría de las entrevistas que lleva adelante ese noble periodista.

Lo segundo que merece ser destacado es lo razonable de las expresiones de Pabel Muñoz. Habló de “la necesidad de alcanzar ciertos acuerdos básicos”, de “razonar nuestros puntos de vista y encontrar puntos que sean convergentes”, y del hecho de que “los diálogos son oportunidades abiertas para encontrar buenas soluciones”. Dijo que “la expresión del pueblo de Guayaquil es digna de considerar y de escuchar,” que es importante “que entendamos lo que la gente está pidiendo”, y que “hay que encontrar puntos de convergencia entre posturas extremas y legislar por el bien común” para que “juntos encontremos caminos a la equidad y la justicia social.” Concuerdo totalmente con todas estas ideas.

Muchas personas han expresado total escepticismo y desconfianza frente al proceso de diálogo que el Gobierno está organizando bajo la dirección de Pabel Muñoz. No participo de ese escepticismo. Al contrario, expreso mi clara apertura a pensar que, como sugirió el Dr. Oquendo, “algo está cambiando en el país”. Y pienso que ese cambio debe venir no solo del oficialismo, sino también de quienes hemos planteado diversos cuestionamientos, pero coincidimos en muchos nobles objetivos por los cuales podríamos trabajar hombro a hombro.

Si partimos de la premisa de que hay buena fe solo del un lado de las diferencias políticas, no hay diálogo posible, y hacemos realidad aquella inaceptable idea de que la democracia es, en su esencia, solo confrontación. No tiene por qué ser así.

Nos corresponde a todos hacer un honesto esfuerzo por buscar las “convergencias entre posturas extremas” que ha planteado el Dr. Pabel Muñoz.