Jorge León

Economía global e integración

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22 de junio de 2014 17:52

Ecuador no logra bien situarse ante la inevitable mundialización. En sus crisis de los 90 se disputaban librecambismo y proteccionismo. El primero sin otra estrategia que rendirse a las imposiciones del norte pretendiendo llegar a su gran mercado y el proteccionismo sin otra estrategia que limitar la competencia externa. Fueron defensas espantapájaros en un mundo que se integra día a día.

La estrategia prioritaria debía consolidar, potenciar y renovar el aparato productivo, empezando por potenciar las ventajas comparativas. Le ha tomado tiempo al Gobierno descubrir la potencialidad del turismo; recién revé su estrategia inicial neokenesiana de inyectar inversión pública para que la demanda interna aumente la producción interna cuando se sabía que China ganaría con sus productos baratos. Le tomó tiempo al Gobierno abandonar su discurso antiempresarial, útil para darse imagen de izquierda, pero no para defender los intereses internos.

Ahora, en su idilio con los empresarios alterna entre reconfiguradas subvenciones y proteccionismo (que cuaja mal con los convenios de integración); política económica circunstancial para limitar las importaciones; y búsqueda de mercados en dónde no logramos competir. Pero la estrategia Ecuador, debería simultáneamente modernizar su producción con algo más realista e inmediato que “el cambio de la matriz productiva”, sin abandonar esta idea; y, encontrar mercados o ampliar y consolidar los existentes. Pero se debe partir de las condiciones clave de la economía ecuatoriana; del abc de la integración; o al menos de la inevitable geopolítica. Con esta sabemos que la prioridad son los vecinos. Son ahora los principales socios económicos, el principal mercado de productos no primarios y los que más potencialidades ofrecen a la manufactura si esta mejora su competitividad.

Por ello fue y es irresponsable dejar que se destruya la CAN y pensar que el Mercosur es la solución milagro. Los hechos ya muestran el error. Unasures una meta de integración pero no requiere destruir la familia.

Las condenas de la CAN a las medidas proteccionistas de exigencias de calidad (como tienen EE.UU., Europa, Brasil..) da la imagen de políticas parciales de una estrategia no-estrategia para ganar mercado y proteger la producción interna. El sistema económico ecuatoriano tiene marcadas desventajas: empresas de limitado mercado interno (los vecinos tienen más ventajas de gran escala), más que cualquier país necesita ganarse mercados externos y los más importantes son los vecinos a donde llega sin aranceles. Otra urgencia es la competitividad, al no tener política monetaria para protecciones. Mercado interno limitado, empresas poco competitivas, política de integración discursiva que mira a donde no hay ventajas inmediatas, o la inestabilidad de sus políticas,la confusión de sus cambios reiterados, dan una estrategia de mundialización y desarrollo incierta. Ser alternativo no es ignorar lo elemental de la economía ecuatoriana ni su necesidad de integración regional.

jleon@elcomercio.org