28 de July de 2010 00:00

Ditirambos bélicos

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Benjamín Fernández Bogado

La región ha vuelto a sacudirse con las denuncias del Gobierno colombiano en contra de la Venezuela de Hugo Chávez de albergar y patrocinar de alguna forma a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La reacción no se hizo esperar, ya que básicamente no es otra cosa la que se espera del Mandatario venezolano devenido en un presidente mediático capaz de realizar las peores proezas para cualquier mortal con algo de pudor.

Hugo Chávez ha anunciado la ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia y a ordenado aprestos militares a las fuerzas de su país ya que según sus propias afirmaciones “lo quieren matar” aunque el tema en cuestión sea completamente otro.

La denuncia a la que debe responder Chávez es sobre la verdad o la mentira de las pruebas arrimadas por Colombia y no distraer la atención en cuestiones subalternas donde incluso la patética presencia de Diego Maradona no ayuda más que a dejar en evidencia el ‘off side’ en que quedó su gobierno.

Las amenazas de un conflicto bélico es un ditirambo guerrero que no se compadece con la realidad de las cosas.

Chávez puede ser tonto en muchas cosas pero, ciertamente, no come vidrio.

A Hugo Chávez le conviene ser la víctima antes que el agresor porque reconoce implícitamente que una guerra con Colombia significará el ingreso de Estados Unidos en el diferendo con claras desventajas en su contra.

Jugará a la estrategia que le dicta desde Cuba Castro: ponerse a la defensiva, afirmar que lo quieren matar, buscar la compasión de los aliados y demostrar en términos retóricos pero no prácticos, que disiente con las FARC.

Ya lo hizo anteriormente y ahora seguirá el mismo libreto postergando la resolución de un problema que tiene a su Gobierno como el principal responsable.

Chávez debe actuar en consonancia con sus afirmaciones, de lo contrario el escaso crédito local que le queda terminará por difuminarse.

El problema económico venezolano se presenta agravado con los costos que supone a este país la ruptura de relaciones con Colombia.

80% del comercio de aquel país depende de este y aunque el gobierno de Álvaro Uribe también sufra las consecuencias, la inflación en Venezuela amenaza con terminar cualquier adhesión subsidiada que pueda realizar el gobierno del comandante Hugo Chávez acompañado de sus adherentes.

No hay mucho margen en esta pelea de vacas flacas.

Colombia tiene razón: el Gobierno venezolano apoya a las FARC.

Y esta es la evidencia que debe discutirse, todo lo demás sirve para distraer, pero no convence a nadie' cuerdo y racional.

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