León Roldós

De cal y de arena

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1 de May de 2013 00:01

La realidad usualmente resulta de mezclas, como la de la cal y la arena en la argamasa, pero es fundamental llegar a sus componentes.

Hoy, 1 de Mayo, se conmemora el Día Internacional del Trabajo, en homenaje a los trabajadores de Chicago y sus inspiradores, que con la huelga del 1 de mayo de 1886 y los hechos siguientes que desencadenaron la acción del 4 de mayo de ese año, fueron castigados con su enjuiciamiento y condena a la horca de los principales acusados, pero consiguieron que se reconozca y acate la jornada laboral de 8 horas diarias.

¿Cuál es la realidad laboral en nuestros días en el Ecuador? Es indispensable el análisis diferenciado entre lo que ha sido para el trabajador en dependencia de empleador privado y el servidor público.

Respecto al primero, el entorno legal y económico ha tenido cambios sustanciales. El fin de los excesos de la tercerización, los incrementos salariales anuales, el concepto de salario digno, la eliminación de la desigualdad en el tratamiento al personal doméstico, el control de la efectiva afiliación a la seguridad social, deben ser evaluados.

En cuanto al servidor público, la situación es diferente.

Se podría resumir que hay una política de Estado garantista para los que no son sus dependientes o servidores directos, pero con sesgos diferentes para estos últimos. En mayo del 2008, en la Asamblea Constituyente en Montecristi, se facilitó aquello, cuando con el voto de actores de la lucha social y laboral -algunos ahora distanciados del Gobierno- se desmantelaron los principios de respeto a la organización de los servidores públicos que por décadas se habían logrado. Lo demás ha sido el seguimiento de aquello.

La Ley Orgánica del Servicio Público y su reglamentación, con racionalidades en mucho de sus contenidos, en otros viabilizaron los desmantelamientos. Lo más grave: el principio de que a los trabajadores les pueden dar renunciando, cuando la renuncia por esencia solo debe ser voluntaria.

Son miles los separados en el sector público, además con la tacha de deshonestos, incapaces y vagos. ¿Algunos lo eran?, puede que si; pero es evidente que también se querían generar vacantes para su posterior utilización.

Siempre ha habido y ahora se profundiza aquello que el servidor público debe estar presto a ser movilizado para respaldar al gobierno.

En cuanto a los jubilados, los recientes tienen pensiones aceptables, los de años atrás solo reciben incrementos vinculados a la cifra oficial de inflación, cuando la base de cálculo fue muy baja en comparación de las reales necesidades de los adultos mayores y han habido incrementos de costos muy por encima de la inflación, que es el caso de personal de hogar cuya remuneración pasa al ser el mayor gasto para jubilados que requieren compañía.