Sebastián Mantilla

Aylan y la crisis migratoria

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Europa atraviesa por una de las peores crisis humanitarias desde la Segunda Guerra Mundial. En esta ocasión los desplazados no son europeos. Son cientos de miles de sirios que huyen de la cruenta guerra civil.

Desde que se recrudeció el conflicto en Siria, principalmente cuando el Estado Islámico tomó control de varias ciudades estratégicas de este país, el número de desplazados aumentó sensiblemente. El año pasado llegaron por mar a las costas de Grecia cerca de 17 500 personas. En lo que va del 2015 suman cerca de 230 000. Incluso se habla que esta cifra podría llegar en los próximos meses a un millón.

No tienen alternativas. Es morir en su país de manos de una de las facciones en disputa o tomar el riesgo de llegar a cualquiera de los países europeos que está relativamente mejor. Para ello, no importa cómo. Lo que vale es llegar al destino. En barco, en tren, en bus o incluso caminando.

Sin embargo, esta oleada de personas generó en casi toda Europa una reacción negativa. Los atentados terroristas de células del Estado Islámico en Francia contribuyeron a generar mayor temor y rechazo de esa otra parte del mundo. Por ello, la llegada de los refugiados sirios fue tomada como una amenaza. De ahí que se hayan activado recientemente con más fuerza agrupaciones de extrema derecha para hacer frente a “esta invasión”.

El fallecimiento del niño de tres años Aylan Kurdi dio un giro a todo. Él, su madre y su hermano de 5 años, perecieron cuando el bote en el que iban naufragó en las costas de Turquía.
La imagen estremecedora de un policía turco que toma en brazos del cuerpo sin vida de Alylan ha despertado un espíritu de solidaridad sin precedentes.

En realidad, su prematura, desafortunada y penosa muerte ha golpeado las conciencias de Europa y del mundo. Ha mostrado la cruda realidad que viven actualmente miles de personas que no solo afecta a Siria, sino incluso a Iraq y Turquía.

De ahí que, en días pasados, Europa haya tomado otra posición y se hayan abierto principalmente las fronteras de Austria y Alemania para acoger a los desplazados. Y aunque en los próximos días están previstas varias reuniones de alto nivel para tratar esta delicada situación, es importante que este problema sea abordado en su raíz. Es decir, no solo es necesario emprender acciones conjuntas de todos los países miembros de la Unión Europea y organismos internacionales de ayuda humanitaria para atender a los desplazados, sino incluso ver alternativas para buscar una solución al conflicto en origen.

Francia e Inglaterra atacarán desde esta semana posiciones del Estado Islámico (EI) en Siria. No obstante, es necesario un cambio de estrategia en el cual el objeto no sea solamente aplacar la amenaza del Estado Islámico, sino incluso buscar salidas políticas al conflicto de Oriente Medio. Pero esto requerirá del concurso de países que tienen serias diferencias con Occidente: Rusia e Irán.