Milton Luna

Clausura de la UNE

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Parecería que los estrategas del gobierno no miran el entorno. No les interesa, seguramente, por la pasividad general en la que nos encontramos. Es como si una voluntad fanática de cumplir una misión mesiánica les guiara. Siguen construyendo la ilusión de un Estado autoritario a meses de perder las elecciones, lo probable, debido al crecimiento de más inconformes e indignados contra el poder, por medidas, que hieren la economía o las libertades, como la de asociación, expresada en la disolución de la única e histórica, con aciertos y errores, organización sindical docente, la UNE.

Si continúan perfeccionando el Estado autoritario y la economía neo extractivista, es porque, a pesar del ascendente rechazo popular, ¿ya decidieron quedarse, sea como sea? Los críticos y opositores deberían leer con agudeza, la persistencia de estas decisiones en apariencia “frenéticas”: minimizar la crisis, eliminar la UNE, multas y órdenes de prisión a críticos, control férreo de territorios para minería.

Clausurar la UNE, es la cereza del pastel de un modelo que creó un sistema educativo hermético, homogeniezante, hiper concentrado en un poderoso Ministerio de Educación, engreído y solitario actor de las políticas educativas. En el camino de esta creación, quedaron estudiantes del Mejía, Central Técnico y Montúfar, maltratados, enjuiciados por sabotaje y terrorismo, expulsados. Quedó un movimiento estudiantil amordazado. Quedaron padres de familia con miedo, organizaciones civiles con voz limitada, ONG sumisas, cooperación internacional con roles vergonzantes, consultores nacionales e internacionales con bolsillos satisfechos a cambio de genuflexiones al poder. Quedó una fuerza de choque docente oficialista y un dialogo congelado. Eclipsó la democracia, condición sustantiva para el desarrollo del derecho a la educación y del ejercicio de los derechos humanos en las aulas, insumos cruciales de la calidad educativa, promovida por sectores progresistas del país y América Latina.

El cierre a la UNE es un triunfo pírrico de un autoritarismo que se auto complace y auto convence de su fuerza y razón. Pero lo real, lo que ha hecho el MinEduc, es estimular la rearticulación y crecimiento del gremio, en la resistencia. Sí el gobierno lo debilitó en estos años, con esta dura medida impulsa su resurgimiento, pero en una matriz signada por el ansia de superar el acoso y de respirar democracia. La UNE, ya pasó por la experiencia de cierre y reapertura. Sucedió a fines de los 70 e inicios de los 80, cuando la dictadura militar de los triunviros la ilegalizó, y el presidente Jaime Roldós, inaugurando la democracia, la restituyó.

La nueva UNE, resurgirá, esperamos, con madurez, autocrítica y espíritu democrático, inspirado en un Roldós, que tanto necesitamos ahora.