Rodrigo Borja

Batista

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Un sargento llamado Fulgencio Batista, que se desempeñaba como taquígrafo del ejército cubano, protagonizó el 4 de septiembre 1933 la “rebelión de los sargentos”, derrocó al dictador Gerardo Machado, se autodesignó jefe de las fuerzas armadas cubanas y a lo largo de 7 años colocó en el poder una sucesión de títeres suyos: Ramón Grau San Martín, Carlos Mendieta, José Barnet, Miguel Gómez y Federico Laredo.

En las elecciones presidenciales de 1940, al frente de una coalición de partidos y grupos de izquierda -incluido el Partido Comunista-, Batista triunfó sobre su contrincante Ramón Grau San Martín.

Su gobierno coincidió con la segunda guerra mundial y se alineó al lado de las fuerzas antifascistas, lideradas por EEUU.

En 1952 Batista dio otro golpe de Estado y echó del poder a Carlos Prío Socarrás. Y dos años después “legitimó” su presidencia mediante amañadas elecciones en las que fue el único candidato.

Bajo su opresor y corrupto gobierno, La Habana se convirtió en el paraíso de los casinos, mafias del juego y otros negocios sucios, incluida la comercialización de drogas. Batista fue muy cercano amigo de los gangsters Meyer Lansky y Lucky Luciano, capos de los grandes casinos cubanos, que controlaban los juegos de azar y acumulaban gigantescas utilidades.

Las empresas norteamericanas llegaron a ser propietarias de casi el 90% de las haciendas, a manejar el 40% de la industria azucarera, controlar el 90% de las minas, gestionar el 80% de los servicios públicos y el 50% de los ferrocarriles y de la industria petrolera.

Ante ese estado de cosas, un joven abogado y militante del Partido Ortodoxo, llamado Fidel Castro -hijo de un rico terrateniente de Birán en la provincia de Oriente, de origen gallego- convocó a la lucha contra el gobierno batistiano.

En su exilio en México planificó el combate contra la dictadura. Con 82 militantes y 55 fusiles se embarcó en una lancha y, tras 7 días de tormentoso viaje, llegó a la isla una madrugada de diciembre 1956 y se adentró en la Sierra Maestra.

Durante los primeros combates murieron, se perdieron o se dispersaron 70 guerrilleros. Y Castro, con los 12 sobrevivientes -entre los que estaban su hermano Raúl, el “Che” Guevara y Camilo Cienfuegos-, inició la lucha guerrillera contra las fuerzas armadas de Batista.

Dos años después los barbudos, con Fidel a la cabeza, entraron apoteósicamente a La Habana para asumir el poder.

En aquellos años la juventud del mundo era fidelista. Recuerdo que en la Universidad Central formamos una columna para pelear en la Sierra Maestra. Nos entrenamos dos meses en tiro de fusil. Pero, cuando faltaban 9 días para tomar el barco bananero en Guayaquil rumbo a Panamá, donde nos esperaba una lancha, vino la contraorden de Fidel porque no había suficientes armas. Y nos quedamos llorando...