Miguel Rivadeneira

Prohibido morirse

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En el país se evidencia otra muestra de que aquí no se construyen consensos ni se abren diálogos para escuchar y procesar las diversas voces de un sistema democrático. Aquí se imponen las cosas desde la visión única del poder y mientras unos países se abren al mundo y pretenden cambios, el caso de Cuba, acá se trata de emular el pasado con la búsqueda de la equidad, pero no con la generación de riqueza, de abajo hacia arriba, sino todos iguales en la pobreza.

En medio de un sistema de controles, prohibiciones y aplicaciones de normas que complican y que contrastan con la plena vigencia de un sistema democrático, de respeto a los DD.HH. individuales y de la familia, hoy se propone un nuevo aumento del Impuesto a la Herencia. Es decir, queda prohibido morirse hoy.

Desincentiva y castiga el emprendimiento, que ha generado riqueza, impulsado la producción, la creación de miles de puestos de trabajo y entregó recursos al Fisco con el pago de impuestos. ¿Acaso no es contradictorio con el discurso oficial que preconiza el impulso a la innovación y el emprendimiento?
Se intenta afectar a la familia emprendedora. Se calcula que más del 80% de empresas, no solo grandes sino medianas y pequeñas, tiene este origen, pero el poder dijo públicamente que quiere acabar con las empresas familiares, que es la mayoría en el mundo. De nada sirve la Constitución (art. 67), que reconoce a la familia y señala que el Estado protegerá como núcleo fundamental de la sociedad y garantizará condiciones que favorezcan integralmente la consecución de sus fines.
Emprendedores en diversos campos que empezaron de cero y fruto de su trabajo construyeron un patrimonio. Hay muchísimos ejemplos pero uno actual, que el propio Gobierno destaca: el laboratorio de emprendimiento de Ernesto Kruger, joven que empezó en la calle, a pie, con una maleta y un bíper que conserva.

¿Qué les espera a los jóvenes que este Gobierno les ha permitido ir a estudiar en prestigiosas universidades del mundo? ¿Volver a qué, a sabiendas que si arriesgan, generan emprendimiento, crean fuentes de trabajo y construyen una empresa, pero cuando mueran se castigará a los herederos?

Se va a castigar a quienes han contribuido a la producción –empresarios y trabajadores- y se va a desincentivar la inversión privada. Quién va a querer arriesgarse en estas condiciones. Quién va a querer venir con reglas de juego que cambian periódicamente, que no generan estabilidad y confianza y que se consideran confiscatorias, lo que prohíbe la Constitución (art. 323). Van a paralizar inversiones que tenían previsto hacer cuando no se sabe hacia dónde vamos y cómo va a terminar. No solo se debe trabajar en la superación de las inequidades sino en cómo sostener un modelo que construya y que no destruya. Ya se quitó el 40% del financiamiento de los jubilados, hoy contra las herencias y mañana qué será.