Jorge León

¿Quién se gana al Papa?

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Rodas o Correa. ¿Quién sacará más provecho de la visita del Papa? Los dos se disputan la iniciativa y quieren palmaditas del Vaticano, una visita a su gusto y así capitalizar políticamente la popularidad de Jorge Bergoglio. Ante la reciente visita de Rodas al Vaticano, para “aspectos logísticos”, Correa irá al Vaticano, por “aspectos de seguridad”. ¡Un presidente y no un funcionario tratando de eso!

Se anunció primero que se trataba de una visita pastoral, propia al líder de la Iglesia Católica frente a sus fieles. Pero, ante el impacto de la visita de Rodas y la persistencia del clero en que, fuera de la visita del Papa al Presidente en su oficina, todo sería pastoral, Correa buscó captar atención, a las 07:00 y con la prensa, en la Conferencia Episcopal abrazando obispos. Esta anunció que se trataba también de una visita de Estado y que, en contra de sus decisiones primeras, el Papa hará no solo una visita personal sino una estadía más larga en Guayaquil. El uno quiere al Papa en su balcón presidencial o en su obra en Guayaquil, el otro en su Municipio, para así sellar la imagen que ellos y el Papa actuarían por el mismo camino.

Es un uso político de la religión como hacen Ortega o Maduro manejando ritos y creencias en sus discursos para buscar credibilidad y aceptación. Empobrecen la política, pues se trata de ganar aceptación emocionalmente, manipulando algo muy sensible como son las creencias religiosas. El político y su pueblo estarían integrados por la fe, no por sus programas o acciones políticas.

No será, como pretenden algunos católicos, la promoción de cierta moral y espiritualidad. Políticos y mayoría privilegian el rito. Así, luego de comulgar devotamente, pasan a ofender al otro, a diarios atentados a la ética. Su doble discurso hace de la incoherencia y cinismo una norma.Además, la prensa transmite las noticias de prensa vaticana sin tratamiento ni imparcialidad. Los periodistas se expresan en devotos y no en informadores, en vocabulario y contenido, compiten por ser más católicos. Se refieren al “Santo Padre” y no al Papa, no informan para creyentes y no creyentes. La prensa gubernamental es la más devota, da noticias de la visita con fondo musical religioso, anuncia una “santa misa” y hace noticia de actos religiosos privados como una misa de acción de gracias de los jesuitas. La prensa gubernamental así promociona una creencia religiosa sin asumir el laicismo indispensable. El Gobierno es ya ‘papista’ y siguiendo el conservadurismo presidencial quiere una sociedad devota católica. Una negación del laicismo. También así el gobierno promueve la restauración conservadora que gana cabezas y comportamientos.

Mañana, como el laicismo es indispensable para que funcione una sociedad realmente pluralista, habrá que recuperarlo. Pero tomará dos o tres generaciones con personas empeñadas en esta tarea y será, esa sí, revolucionaria.

jleon@elcomercio.org