Milagros Aguirre

Carta a Papá Noel

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19 de December de 2013 00:03

El trámite de la consulta previa en 16 comunidades del cantón Aguarico, para la explotación del bloque 43, ITT, avanza. Avanza a pasos agigantados. Los ministerios apuran su trabajo. Bajan comisiones ministeriales. Instalan las carpas. Reúnen a la gente. Convocan a asambleas. Cuentan a las comunidades cómo es que se saca el petróleo. Informan. Y luego las comunidades hacen el rosario de pedidos que incluyen el sol, la luna y las estrellas, como en las cartas que escriben los niños a Papá Noel .

El río Napo poco a poco se convierte en una gran autopista fluvial. Gabarras enormes llevan y traen materiales. Van y vienen las comisiones de Hidrocarburos y de Ambiente. Al paso de los deslizadores las olas devoran las orillas del río.

En Samona, el centro poblado se volvió el campamento petrolero. Sus habitantes rogaban por la luz y no llegaba. Llegó la compañía y pusieron la luz, pero para poder hacer su trabajo. Un helicóptero, suspendido en los aires, hace imposible el día a día. El ruido se instaló en Samona y parece que se va a quedar.

En San Vicente, en una esquina, la consulta previa de bloque 43 (ITT). En la otra, relaciones comunitarias procedían ya a contratar a los comuneros ya sea en la cocina, ya sea en la lavandería. Al mismo tiempo la consulta y la chamba, de una vez, así se gana tiempo. El trámite está llegando a su etapa final. Hay alguna comu na que no quiere saber nada de esta nueva bonanza pero poco ha de faltar para que ceda en el capricho.

La vida en las comunidades de Aguarico va cambiando. En Nuevo Rocafuerte el Colegio del Milenio se ha diseñado con parqueaderos aunque no exista ahí ni un solo carro. En Pañacocha nadie sabe dónde irán a poner sus gallinas ni dónde tenderán la ropa luego de lavarla ni cómo es que irán a pagar por los nuevos servicios porque habrá que pagar la luz, el Internet y demás bienes de consumo. Pero la gente está feliz, con la llave en el bolsillo, para mudarse a la casa nueva, amoblada que incluye camas, velador, sofá, mesita para ordenador, cocina y refri nuevas y hasta dos bicicletas por cada casa. Con la plata petrolera alcanza para todo y sobra. Sobra mucha. Y hay que gastarla así haya que hacer un colegio entero por cada estudiante.

En las grandes ciudades se recogen firmas. Se zapatea. Se canta y se baila. Se hacen cuñas publicitarias para convencer de la llegada del apocalipsis a la Amazonía. En las comunidades, mientras tanto, se consulta… se hace todo lo posible por convencer a la gente de que las nuevas rentas garantizarán el desarrollo y el buen vivir y de que no habrá una sola gota de petróleo derramado como en los viejos tiempos de la Chevron sino escuelas, colegios, hospitales, Internet, computadores, celulares, trabajo, toda clase de doras que traerá el Papá Noel en estas navidades.