José Gallardo Román

Autoritarismo y totalitarismo

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4 de July de 2013 00:01

Son gobiernos autoritarios los que imponen su voluntad sobre la Constitución y las leyes, conculcando los derechos humanos y los procesos institucionales democráticos. Pueden ser civiles o militares, de izquierda o derecha o sin definición ideológica. Los lideran, casi siempre, caudillos arbitrarios. Llegan al poder por la fuerza y a veces por la voluntad del pueblo, pero no renuncian al autoritarismo.

Las dictaduras militares de América del Sur han tomado el poder con el argumento de evitar que sus países caigan bajo gobiernos de extrema izquierda, cuyas consecuencias serían desastrosas; además lo han hecho con la promesa de realizar reformas integrales para sacar a sus pueblos del estancamiento y atraso. Ofrecieron estar en el poder solamente hasta alcanzar los objetivos propuestos, pero algunas se quedaron de largo. En ciertos casos pusieron en vigencia determinada Constitución, pero solamente en lo que no se les opusiera. Cuando chocaron con elementos armados, sus países se envolvieron en feroces guerras internas.

Las dictaduras civiles han surgido de golpes de Estado o del triunfo de insurgentes armados que, generalmente, ya en el poder, cierran las vías a la democracia (Revolución cubana).

En muchos casos surgieron del aprovechamiento innoble de las guerras de independencia sucedidas en África y Asia. En otros casos, los dictadores han llegado por el voto de los ciudadanos que anhelan bienestar material y espiritual, del cual es parte esencial la libertad .

Ya en el gobierno manipulan la Constitución, las leyes, las instituciones y las conciencias, consolidando en forma planificada y progresiva su dominación sobre toda la sociedad; para lo cual montan una propaganda inescrupulosa y aplastante, incautan los medios de comunicación o los quiebran si no se someten; ilusionan a periodistas ingenuos o los compran, y a los que mantienen su independencia los condenan al ostracismo.

Procuran por todos los medios avasallar la conciencia de la fuerza pública, debilitando especialmente su disciplina, jerarquización y sentido heroico de la vida.

Someten a su coyunda a fiscales y jueces y a los órganos de control. Los ciudadanos, ciegos o engañados sobre lo que sucede, permanecen adormecidos e incapaces de reaccionar.

En lo que se refiere al totalitarismo, éste es el autoritarismo llevado al extremo. Sus víctimas son la libertad y la dignidad. Sus expresiones más brutales, el comunismo, el nazismo y el fascismo. El primero se impuso con la ilusión de una sociedad sin clases, pero, al estatizar la propiedad de los campesinos, causó millones de víctimas en Rusia y China.

El fascismo y el nazismo se impusieron con el sueño de la grandeza nacional; los nazis incineraron en hornos a millones de judíos.

Entre comunistas, nazis y fascistas provocaron la guerra mundial, causando más de ochenta millones de muertos.