Xavier Basantes

Austeridad y saneamiento económico

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La supresión de los ministerios coordinadores y las secretarías técnicas, creadas para “una mayor eficiencia en el manejo de la información, en la toma de decisiones y en la acción conjunta de las carteras de Estado” (Decreto Ejecutivo 117-A, Registro Oficial Nro. 33 del 5 de marzo del 2007), es un buen paso del nuevo Gobierno para alcanzar el objetivo de promover la austeridad en el gasto público.

La eliminación de los enlaces ciudadanos también es otro elemento que suma a esa política que debiera apuntar a gastar menos y gastar mejor. Es decir, dejar atrás esa práctica de echar mano de una abultada chequera que se engrosó gracias a los buenos precios del petróleo. Los tiempos cambiaron y ahora hay que ponerse a administrar la escasez.

En la agenda inmediata del Ejecutivo está la firma del ‘decreto de austeridad’, como lo anunció el nuevo Presidente en su discurso al asumir la Jefatura del Estado. A través de esta resolución se esperan decisiones inmediatas en cuanto a lograr mayor eficiencia en el sector público, sobre todo en los recursos que se destinan para asesores, caravanas de vehículos, viajes, viáticos, festejos, almuerzos, consultorías, entre otros gastos que fueron permanentes en la década anterior.

Luego de la regulación de estos egresos debe acompañar un proceso de saneamiento de las finanzas públicas. Es indispensable sincerar la economía y de ser el caso tomar medidas correctivas, sobre todo para llegar a una renegociación de la deuda pública o un reperfilamiento de estas obligaciones.

La austeridad y el saneamiento económico sin duda serán buenas señales para poner en orden las finanzas públicas. Una buena salud en la economía también es un atractivo para alcanzar el propósito de atraer nuevas inversiones. Al final todo suma, cuando se quiere fortalecer la dolarización.

No obstante, también debe quedar claro cómo se van a financiar todas las ofertas clientelares, que al calor de la campaña se anunciaron para captar los votos. El país tiene el gran reto de ordenar sus cuentas y superar la recesión.