César Augusto Sosa

El Brexit a la ecuatoriana

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 89
Triste 3
Indiferente 3
Sorprendido 0
Contento 8

Ecuador ha perdido tiempo en concretar el tratado de libre comercio con la Unión Europea. Ahora que la atención de los europeos estará en arreglar la salida del Reino Unido de este bloque (Brexit), el acuerdo con Ecuador puede pasar a segundo plano.

Lo anterior significa que el Parlamento Europeo, el Consejo Europeo y las demás instituciones del viejo continente tendrán como prioridad número uno arreglar lo más pronto posible la salida del Reino Unido, y evitar que otros países sigan ese ejemplo.

En este sentido, los pedidos que vengan de terceros países quedarán rezagados, lo cual es una mala noticia para Ecuador, que juega contrarreloj para sellar el tratado comercial hasta fines del presente año.

Las autoridades del Ministerio de Comercio Exterior han hecho varios viajes a Bruselas para intentar acelerar el trámite de aprobación, algo que puede tardar más de lo previsto, pero no por el Brexit.

El Gobierno ecuatoriano no ha hecho mayor cosa para concretar el tratado comercial con la UE. Al contrario, desde que terminaron las negociaciones comerciales en julio del 2014 ha venido aplicando una serie de decretos y resoluciones que van en contra de lo negociado hace dos años. Por ejemplo, cupos para los vehículos, restricciones a los licores,
salvaguardias extendidas, límites a los reaseguros, etc. Estas restricciones al comercio han sido observadas por la UE pero no se ven señales de un cambio, lo cual hace prever que se mantendrá en ‘stand by’.

Lo anterior explica que las propias autoridades nacionales hablen de un plan ‘B’, pues no llegarán a fin de año con el acuerdo comercial. La alternativa es que la UE prorrogue un tiempo más las preferencias arancelarias Ecuador, una opción que ya fue descartada el año pasado por las propias autoridades europeas. Y si había una posibilidad de revisarla, el Brexit prácticamente la sepultó.

La falta de una política comercial puede llevar al Ecuador a quedarse sin las preferencias desde el 2017, con los costos que eso significa.