5 de June de 2011 00:03

La verdad sobre el detector de mentiras

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El presidente Correa está mal informado cuando pondera excesivamente las bondades del polígrafo o mal llamado "detector de mentiras". El polígrafo es un instrumento que detecta los estados fisiológicos de una persona y sus cambios a determinados estímulos. No detecta mentiras, sino solamente la expresión fisiológica de nuestros estados emocionales. Según el psicológico estadounidense que más ha trabajado sobre el tema de las emociones, expresiones faciales y detección de mentiras, Paúl Ekman, no existe ningún indicio reconocible de que una persona miente, solamente podemos inferir sus emociones. Cuando las emociones que expresa una persona no corresponden con las circunstancias por las que atraviesa podemos empezar a pensar que nos está mintiendo. En teoría una persona se siente culpable al haber hecho algo incorrecto (como mentir) y esta culpabilidad se traduciría en un cambio fisiológico como, por ejemplo, el aumento del ritmo cardiaco. El problema radica en que en la práctica una persona inocente también podría alterar su ritmo cardíaco debido a la ansiedad que podría producirle el simple hecho de estar bajo sospecha de algo que no hizo. Todavía más grave es el caso de los psicópatas, quienes no tienen la capacidad neurológica de sentir empatía, y por lo tanto no sienten culpa ni remordimiento ante sus actos criminales; para ellos el "detector de mentiras" es un juego de niños. Por último, es posible para cualquier persona burlar al polígrafo con adecuado entrenamiento en el manejo de emociones (lo que se conoce como retroalimentación biológica) o tomando previamente algún fármaco con propiedades ansiolíticas como el valium. Nuestra fe en la tecnología nos ha hecho olvidar que el ser humano es tan complejo que ninguna máquina puede descifrar.

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