15 de December de 2009 00:00

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Walter Spurrier Baquerizo

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La Pro forma 2010 corrobora que la estrategia es crecimiento económico impulsado por inversión pública. El enorme déficit que trae no se debe a que el Estado necesita créditos para atender sus necesidades indispensables. Más bien, refleja el monto con que el Estado estima puede contar para inyectar a la economía.

La serie cuatrienal que presenta la ministra Viteri ilustra que el Estado no va a poder mantener ese tren de expansión de inversión pública: el crecimiento se va a desacelerar durante el cuatrienio, reconocen las autoridades; el crecimiento en el último año del segundo mandato de Rafael Correa será anémico.

Dentro de esa estrategia, el Gobierno necesita anualmente alguna nueva fuente de ingresos extraordinarios: los fondos que dejaron los gobiernos anteriores, la trepada del petróleo en 2008, el reparto 99-1 de los ingresos petroleros extraordinarios han hecho su parte en los últimos tres años.

Para 2010 se espera contar con dinero de endeudamiento externo, para lo cual se negocia con la China.

Las cosas se ponen más duras de ahí en adelante. Desde inicios de su primera presidencia Rafael Correa se propuso que en algún momento le tocará el turno a los ingresos mineros, y por ello se ha batido a capa y espada para abrir el camino a la gran minería.

Casi tres años después de iniciado su mandato, en noviembre se completa el marco legal minero con la aprobación del reglamento a la flamante Ley de Minas. Con ello se comienza a dar autorización de operar a los grandes proyectos mineros paralizados desde el gobierno de Alfredo Palacio.
Pero el camino que falta por recorrer es aún largo. La de Minas no es ley especial, y, por lo tanto,  disposiciones de la Ley de Aguas pueden frenar a la minería. El Gobierno se dispone a firmar contratos con las mineras bajo el nuevo régimen legal; con base  en  lo negociado con las petroleras, las mineras saben que las negociaciones serán durísimas, y dosificarán la inversión.

La autorización de operar abre las puertas a que las mineras reanuden sus estudios, que suelen ser largos y costosos, para determinar la extensión de los yacimientos, la ley del mineral, qué técnica de explotación se va a utilizar.

El plan del Gobierno es tomarse 2010 para la negociación de los contratos. Por lo que el año entrante no veremos inversiones de envergadura en la minería.
Si los contratos están listos a fines de 2010, quizá entonces en 2011 veamos inversiones importantes que dinamicen la economía, sobre todo la del Austro, donde se concentran las principales minas.

Pero aun así para cuando Rafael Correa esté en campaña para su tercer período y segundo de la nueva república, estaremos con un ritmo de crecimiento económico en descenso y aún sin ingresos fiscales de la exportación de minerales.

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