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La prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga, rompió el silencio este viernes sobre las controversias que rodean su renuncia. Durante un evento en el sur de Guayaquil, la funcionaria desmintió categóricamente haber sido objeto de presiones externas o “chantajes” por parte del Gobierno Nacional. Ratificó que su salida, prevista para el próximo 14 de mayo, obedece estrictamente a motivos personales y de salud de su entorno cercano.
“Yo tomé una decisión de índole familiar, fue discutida al interno de mi familia; ya es una decisión tomada”, afirmó Aguiñaga, respondiendo a las especulaciones políticas que han tensionado el ambiente en la provincia durante la última semana.
Las declaraciones de la prefecta surgen como respuesta directa a los señalamientos de Gabriela Rivadeneira, presidenta de la Revolución Ciudadana (RC). El pasado 22 de abril, sugirió que Aguiñaga habría sido víctima de un “nivel de chantaje y extorsión muy alto” para abandonar su puesto.
Al ser consultada sobre estas versiones y una supuesta entrega de la Prefectura al Ejecutivo, Aguiñaga fue enfática: “No ha existido ningún tipo de presión, son decisiones particulares. Es una pena que no se entienda que se puede gobernar teniendo diferencias políticas”.
Además, evitó profundizar en la crisis interna de su movimiento tras la amenaza de Rafael Correa de expulsar a los alcaldes que respaldaron la elección del nuevo viceprefecto. “No tengo nada que opinar del señor Correa”, sentenció.
La crisis en el correísmo se agudizó tras la designación de Carlos Encalada como nuevo viceprefecto de la provincia del Guayas. Por ley, deberá asumir la titularidad de la Prefectura una vez que se oficialice la salida de Aguiñaga en mayo. Este nombramiento no contó con el beneplácito de la cúpula nacional de la RC, lo que ha provocado una fractura pública entre las autoridades locales del Guayas y la dirigencia en el exterior.
Aguiñaga defendió la planificación institucional y señaló que la provincia no puede detenerse por pugnas partidistas. “Trabajé desde el día uno con la camiseta de mi provincia puesta. Hicimos obras para todos, más allá de cuál era su bandera política”, recalcó la prefecta saliente.
A pocos días de dejar el despacho, Aguiñaga recordó que 2026 es un año de retos estructurales para Guayas. Mencionó que la administración entrante deberá ejecutar los planes de contingencia ante la inminencia del fenómeno de El Niño, aprovechando las obras de infraestructura realizadas durante la temporada de verano.
“La provincia tiene gran planificación. Lo importante es que Guayas siga adelante y bajen los indicadores de violencia”, añadió. Subrayó que su retiro temporal de la política activa busca priorizar su bienestar personal: “Tomaré un espacio para descansar, recuperar la salud de los míos, y luego veamos qué dice el tiempo”.
Información externa Marcela Aguiñaga