11 de enero de 2019 00:00

El tiempo es lo más valioso en ‘La mula’, filme protagonizado por Clint Eastwood

El veterano Clint Eastwood dirige y protagoniza un filme basado en la historia real de un hombre que se convierte en correo de un cartel de droga

El veterano Clint Eastwood dirige y protagoniza un filme basado en la historia real de un hombre que se convierte en correo de un cartel de droga. Foto: IMDb

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 1
Contento 1
Fernando Criollo
Redactor. (I)
fcriollo@elcomercio.com

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Director y protagonista de ‘La Mula’, el octogenario Clint Eastwood no solo reafirma el pulso clásico y personal desde la dirección, sino que además tiene el brío suficiente para dejar una buena impresión delante de la cámara.

Han pasado cuatro años desde ‘Francotirador’ (2014) donde apareció actuando y 10 desde ‘Gran Torino’ (2008), que se dirigió a sí mismo en un filme. Hoy vuelve a asumir ambas funciones en una historia en la que la soledad, la muerte, el fracaso y la culpa son ingredientes de un drama humano, donde la ironía y el humor son parte sustancial de la tragedia.

Sam Dolnick
firma un guion inspirado en la historia de Leo Sharp, la ‘mula’ de 90 años que trabajó para el cartel de Sinaloa, cuyo caso fue registrado por el New York Times Magazine, en el 2014.

El relato llega al cine con el apoyo de un experimentado elenco, entre el que se destacan nombres como Bradley Cooper, Taissa Farmiga, Andy García y Michael Peña.

Video: YouTube, canal: Warner Bros. Pictures Latinoamérica


Eastwood
interpreta a Earl Stone, un veterano de la guerra de Corea, esposo, padre y abuelo ausente y hombre adusto dedicado a la única pasión de su vida: la floristería.

El tiempo será un elemento fundamental para ir descifrando los contrastes de este personaje que dedica incontables horas a cultivar flores que se marchitarán en un solo día, mientras ha pasado años faltando descaradamente a sus compromisos familiares.

Valiéndose de un salto temporal, la cinta también pondrá al personaje en ambos lados de una época divida por la emergencia de las nuevas tecnologías, que impulsan a unos y relegan a otros.

A sus ochenta y tantos, Earl se queda en el segundo grupo, con un negocio que fracasa sin poder adaptarse a los hábitos y condiciones de la era digital.
Quebrado, sin casa y ante el desprecio de su familia, la casualidad cinematográfica aparece como una oferta de trabajo, que simplemente requiere de su buen juicio al conducir.

Perfecto para un hombre sin registros de infracciones en su historial y que se ha quedado con una vieja camioneta como única posesión material. Sin saberlo, acepta convertirse en un correo de drogas o ‘mula’ para un peligroso cartel.

Lo hace tan bien que su carga aumenta exponencialmente, así como sus ingresos. En el camino irá descubriendo que el transporte de droga le proporciona más ganancias que todo lo que pudo hacer por su país como soldado o por su familia y su comunidad como un honesto florista.

Earl recorre las vías cantando su destino a ritmo de country y jazz, ignorando que a medida que pasa el tiempo los riesgos crecen bajo la mirada de los jefes del cartel, así como de las autoridades.

El ritmo ligero, la luz de tonos naturales y cada plano construido como una línea narrativa son parte de un estilo personal que bebe de lo clásico en este drama.

El pasado no deja de acosarlo y hacia el tramo final, el tiempo adopta otra perspectiva mientras el protagonista no sabe si le alcanzará para corregir sus errores, antes que los oficiales de la ley o los verdugos del cartel lo aborden en el camino.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (3)
No (0)