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¿Las mujeres temen hablar de sexo?

Ilustración, kc schneider 2002.

Ilustración, kc schneider 2002.

Ilustración, Kc Schneider 2002.

No hay nada tan inquietante como tener una conversación que gira alrededor del sexo. Esa palabra considerada como vulgar pero que se refiere a algo de lo que todos disfrutan.

Toda la gente lo ha venido ejercitando y, si no hubiera sido por nuestros padres que también la ejercitaron, no estaríamos en el mundo. Sin embargo, el sexo es algo inevitable, divertido, emocionante y se pudiera mencionar otros adjetivos más pero mejor hasta aquí nomás.

La especialista en sexología Danielle Louw cuenta que entrevistó a un grupo vibrante de mujeres entre los treinta y cuatro y cincuenta y pico años de edad hace algún tiempo y que todas tuvieron una fuerte reacción hacia la palabra sexo.

Algunas manifestaron que hubiera sido mejor no escucharla, y estaban avergonzadas por tener que ser parte de la conversación, salieron corriendo luego de los primeros quince segundos y sin embargo, para las demás era el tópico más fácil de examinar profundamente.

“¿Por qué nos cuesta tanto a las mujeres hablar de sexo? ¿Por qué le es difícil a una mujer decir que no le gusta el sexo, que lo tolera nada más cuando en realidad disfruta cada segundo de ello? Fundamentalmente, esto se debe a la forma en que hemos sido criadas”, señala Louw.

Añade que para muchas mujeres, crecer en una sociedad en la que se habla abiertamente del sexo, ya sea oral, de penetración, la masturbación, los juegos sexuales no les ha sido fácil y, en lugar de intentar conocer más sobre ello, se aterrorizan si tienen que nombrar en voz alta a los genitales.

Hay mujeres que incluso tienen fobia a mencionar la palabra sexo. ¿Cómo se puede cambiar esta falsa modestia, este temor absurdo de referirse a algo tan cotidiano y real? Lo mejor pudiera ser empezar por hablar con las amigas, con la pareja o con quien esté dispuesto a hablar seriamente y sin morbo acerca del tema.

Para muchas culturas, el que las mujeres hablen de sexo significa divulgar su vida privada, hablar de lo que preferirían callar y, sin embargo, si analizamos esto en una época como la actual en la que la información está al alcance de todos y que el sexo y la sexualidad han dejado de ser un tabú es absurdo seguir escondiendo algo que una gran mayoría lo practica, disfruta y necesita.

“El problema radica en que sentimos un gran temor a ser juzgadas. Para darle solución a este reto, lo mejor es hablar abiertamente con la pareja para buscar juntos la manera de dejar de lado esos miedos. Hay que modificar los pensamientos que nos hacen producen vergüenza y dejar de considerar al sexo con la pareja como una prueba, un examen que debemos aprobar”.