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¿Qué le dicen a Guillermo Lasso activistas de derechos de mujeres y de la comunidad Lgbtiq?

Ana Cristina Vera, abogada y directora de Surkuna, que defiende derechos de mujeres, anota que la declaración de Lasso en torno a los Lgbti suena patologizante. Foto: Enrique Pesantes / El Comercio

Ana Cristina Vera, abogada y directora de Surkuna, que defiende derechos de mujeres, anota que la declaración de Lasso en torno a los Lgbti suena patologizante. Foto: Enrique Pesantes / El Comercio

Ana Cristina Vera, abogada y directora de Surkuna, que defiende derechos de mujeres, anota que la declaración de Lasso en torno a los Lgbti suena patologizante. Foto: Enrique Pesantes / El Comercio

La noche del domingo 11 de abril del 2021, hace dos días, Guillermo Lasso, ya como presidente electo, se dirigió a la población Lgbti (lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexo). Además sin pronunciar las palabras violación y aborto se refirió a esos temas, al hablar de las niñas y adolescentes que resultan embarazadas.

“Escúchenme bien, aquellos llamados grupos minoritarios Lgbti, cumpliré mi compromiso de protegerlos para evitar que sean discriminados, estigmatizados, señalados, por su manera de ver la vida, tienen mi compromiso de que vamos a cumplir con todos ustedes”, dijo.

Además sobre las adolescentes embarazadas adelantó: “María de Lourdes y yo seremos sus padres, las protegeremos, las vamos a cuidar, que nadie las estigmatice, que sigan en sus colegios, que puedan seguir la universidad y que puedan tener oportunidad laboral para seguir adelante ellas y sus hijos. Vamos a trabajar con voluntad para hacer realidad sus sueños”.

Pamela Troya, vocera de Acción Igualitaria, que impulsó el matrimonio igualitario en Ecuador, votó a favor de Lasso. Y además fue parte de un vídeo de respaldo. Esto pese a que luego de la primera vuelta contó que en el 2017, en la anterior candidatura, no logró que él firmara una carta con compromisos mínimos para esta población, trabajados, luego de ser contactada por alguien cercano a él.

En entrevista con EL COMERCIO, realizada ayer, 12 de abril, Pamela Troya comentó que nadie del equipo directo de Lasso se acercó a ella; lo hizo un “equipo satélite ciudadano”, con quienes “desempolvamos la carta, la actualizamos”.

“Lasso firmó acuerdo para trabajar en temas de niños y mujeres y medioambiente. Lamentablemente, aunque ha tenido una posición de entendimiento o de pretensión de entendimiento, no firmó el compromiso con los Lgbti. Entiendo que hubo la intención de rever (la posibilidad de firmar la carta), de revisarla y firmarla, pero finalmente no se llevó a cabo, sería lo óptimo que ahora como presidente electo lo hiciera, para tener una legitimidad mayor y mostrar su compromiso. Ojalá se hiciera en el mes y medio que falta para que se posesione”, apuntó Troya.

Ana Cristina Vera, abogada y directora de Surkuna, que defiende derechos de mujeres, anota que la declaración de Lasso en torno a los Lgbti suena patologizante. “Ellos demandan derechos, ser tratados como personas en toda su dimensión, no es una forma de ver la vida; hay exclusión y discriminación histórica; no estuvo bien dirigirse a ellos como minorías. Existe absoluta ignorancia en materia de derechos humanos, que algo se intentó subsanar en la campaña, esperamos que esté abierto para recibir asesoría de quienes sí sabemos de esos temas”.

En torno a la declaración sobre las niñas y adolescentes embarazadas, le recordó a Lasso que el rol del Presidente no es ser papá o mamá de nadie sino garantizar un marco de derechos humanos, para que las personas autónomamente puedan tomar decisiones y que en el caso de niñas y adolescentes, el Estado no debe forzarles a la maternidad; tiene que generar mecanismos para que puedan decidir; además hacer algo porque las casas de acogida para menores de edad en esa situación las expulsan a los 18 años, sin herramientas. Guillermo Lasso se comprometió, reiteró Vera, a permitir una discusión seria en el país sobre el aborto por violación. Espera que en el tratamiento de estos temas se diferencie de Rafael Correa, expresidente.

Cristina Almeida, vocera de Nina Warmi, opina que la llegada de Lasso a la Presidencia de la República no les brinda confianza ni tranquilidad. “Su discurso tiene carga religiosa, asistencialista y es misógino, sin contar cómo su campaña utilizó nuestro símbolo, los zapatos rojos, que desde el 2014 es un recordatorio de las mujeres víctimas de feminicidio”.

Almeida señaló que aún no empieza su período presidencial y a los minutos de saber que fue elegido, “fuimos testigos de que nunca le interesaron nuestras luchas. Utilizó el feminismo como herramienta política. En esas declaraciones se mostró asistencialista y paternalista con niñas violadas y vulneradas. Nosotras no vamos a retroceder en nuestros derechos sexuales y reproductivos, no son negociables. Estaremos juntas y organizadas, exigiendo más derechos, que se garantice educación sexual en la malla curricular, exigiremos políticas públicas de anticoncepción en todos los rincones del país y seguiremos en la lucha hasta alcanzar aborto libre, seguro y gratuito”.

Pamela Troya, activista por los derechos Lgbti, quien fue candidata a legisladora por la Unidad Popular, descartó conocer si habrá en el gabinete de Lasso alguien que trabaje la política pública en el tema Lgbti.

Lasso y su equipo se acercaron a estas temáticas, tratando de entenderlas por la coyuntura política, admitió Troya. “Específicamente para lograr la ganancia y sería decente, legítimo, coherente, que haya un acercamiento más claro a personas que conocemos de derechos de mujeres, Lgbti, medioambiente, en un gobierno de concertación, del ‘encontrémonos todos juntos y juntas, para hacer un nuevo Ecuador’ (de su eslogan)”.

El domingo, reflexionó Troya, Guillermo Lasso, ofreció políticas de no discriminación a las personas Lgbti; aunque “cometió algunas torpezas, pero está tratando de entender nuevas realidades. Son temas que no domina ni entiende del todo. Cuando se compromete a ser el padre de niñas embarazadas, por ejemplo, resalta que esas niñas deberán seguir siendo madres, sin la posibilidad de abortar. Y no es correcta su visión sobre nosotros, no es que tenemos una manera de ver la vida maricona o multicolor. Esas inexactitudes en su discurso generan dudas razonables en activistas de derechos humanos, feministas, Lgbti, que promovieron el voto nulo. Sus cercanos deben hacer que, una vez que ganó las elecciones, vea lo hizo con votos anticorreístas, por lo que su gobierno debe ser de conciliación y consenso, mal haría en creerse ganador y que su ego crezca. Esperemos que busque rodearse de la gente que mejor conozca temas de derechos”.